Ángeles Cruz Martínez
Ciudad de México. La iglesia católica se sumó a la discusión sobre los lineamientos para la protección de los derechos de las audiencias y consideró que la dignidad humana debe ser el fundamento y el criterio permanente de toda comunicación. La diversidad de opiniones sobre un mismo hecho enriquece la vida democrática, siempre que se garantice el respeto a la verdad y los derechos humanos, indicó.
A propósito del proceso de consulta pública abierto por el gobierno federal respecto de los lineamientos, en el editorial del semanario Desde la Fe, la Arquidiócesis Primada de México planteó que los ciudadanos tienen la responsabilidad de informarse, discernir y formar un juicio propio.
En cuanto a los medios de comunicación, indicó que el derecho de réplica constituye una garantía indispensable para la búsqueda de la verdad y esas empresas deben contar con códigos de ética sólidos que fortalezcan su autorregulación y compromiso con el bien común.
Subrayó que el desarrollo tecnológico, las plataformas digitales y los algoritmos deben ser regulados para que estén siempre al servicio de la persona humana, y nunca de la manipulación de las conciencias ni de la polarización social.
También indicó que la comunicación debe contribuir a formar ciudadanos libres, capaces de discernir la verdad y de dialogar con respeto, incluso en medio de las diferencias.
Sobre los señalamientos de un riesgo de censura por parte del gobierno, la Arquidiócesis recuerda que existe un marco jurídico que reconoce la libertad de expresión como un derecho fundamental y no puede estar sujeto a censura previa.
En tanto, el ejercicio de la libertad de expresión implica responsabilidades y mecanismos de protección para los derechos de las personas, como el derecho de réplica.
Más adelante, la publicación menciona que la Conferencia del Episcopado Mexicano también ha advertido sobre el riesgo de que se dé una proclamación formal de los derechos, pero al mismo tiempo avanzan otras violaciones de la dignidad humana.
En ese sentido,los obispos alertaron sobre la amenaza que existe de condicionar la conciencia mediante la manipulación de la información, la reducción de la persona a un simple perfil de consumo, la captura de nuestra atención mediante algoritmos que favorecen la polarización y las nuevas formas de dependencia propias del entorno digital.





