Dpa
Managua. La Arquidiócesis de la capital de Nicaragua prohibió a partir de hoy las manifestaciones políticas en la catedral de Managua, después de que en las últimas semanas la oposición trasladara a las iglesias católicas sus protestas contra el Gobierno de Daniel Ortega.
Así lo informó durante la misa dominical el sacerdote Luis Herrera, rector de la catedral, frente a varias decenas de personas que asistieron nuevamente a la eucaristía portando velas y pancartas que reclamaban justicia y libertad para los presos políticos.
“La Catedral es para orar y cualquier templo es para orar, no es para otra cosa. Nosotros queremos hacer este llamado para construir un ambiente de oración, pero nunca para estar haciendo protesta”, dijo Herrera.
La advertencia del religioso causó sorpresa entre seguidores de la Conferencia Episcopal, que ha respaldado las protestas antigubernamentales desde abril. La medida ocurre después de que varios obispos fueron acusados por voceros del Gobierno de ser parte de un “complot terrorista” contra Ortega.
Uno de los religiosos que denunció una reciente “campaña de represión e intimidación” es el obispo auxiliar de Managua, Silvio Báez, considerado el más crítico del Gobierno y que dijo haber recibido amenazas de muerte por teléfono y en redes sociales.
Varias parroquias y templos católicos fueron escenario de protestas contra el Gobierno el mes pasado, después de que la Policía prohibiera la realización de marchas opositoras y amenazara con enjuiciar a sus organizadores.
La alianza opositora Unidad Azul y Blanco (UNAB) realizó el sábado tres “protestas relámpago” en centros comerciales de Managua, donde gritaron consignas contra Ortega y le exigieron liberar a más de 550 detenidos que consideran “presos políticos”.
Nicaragua vive desde abril una crisis que se inició con protestas estudiantiles y se agravó tras la violenta acción de la Policía y paramilitares, la cual dejó 200 muertos según el Gobierno y hasta 528 según ONGs de derechos humanos, además de casi 4 milheridos.







