La redacción
Ciudad de México. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) subrayó la importancia de focalizar recursos y capacidades institucionales hacia una permanente reingeniería de procesos de las administraciones públicas federal, estatales y municipales para hacerlas más asequibles a las niñas, niños y adolescentes, de manera que esas poblaciones sean agentes activos en el progreso y desarrollo nacionales.
“La participación directa de las personas menores de edad en los procesos de planeación, implementación, seguimiento, evaluación y rendición de cuentas de las políticas públicas y programas del Estado mexicano dirigidas a garantizar el goce y ejercicio de sus derechos, favorece su empoderamiento y contribuye a estructurar una planeación estratégica más eficaz”.
Así lo planteó Lourdes Zariñán Martínez, coordinadora del Programa sobre Asuntos de la Niñez y la Familia de la CNDH, quien enfatizó que la inclusión de la perspectiva de derechos de niñas, niños y adolescentes en las acciones encaminadas a fomentar su desarrollo integral es fundamental para el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030 de la ONU y el progreso social y económico del país.
En su reciente participación en el Foro “Los Derechos de la Infancia y la Adolescencia en México y la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible”, planteó como algunos de los grandes desafíos para el país en materia de desarrollo y derechos de niñas, niños y adolescentes la necesidad de alinear los programas de trabajo de los organismos, entidades e instituciones públicas a los ODS; atender los principios del paradigma que garantice protección a los derechos de niñas, niños y adolescentes contenidos en la Convención sobre los Derechos del Niño (derecho a la vida y la supervivencia, el interés superior, no discriminación y participación), y atender adecuadamente los problemas estructurales que permitan erradicar la pobreza, la desigualdad y la inequidad.
Señaló que la hoja de ruta que marca la Agenda 2030 para México exige transitar de modelos rígidos de atención a la niñez a otros flexibles que permitan identificar y resolver problemas, intereses y las propuestas de niñas, niños y adolescentes en su carácter de titulares de derechos, así como de la sociedad civil y las familias.
La funcionaria consideró que es de mayor importancia diseñar e implementar métodos de planeación estratégica que integren las particularidades de los grupos que forman parte de la población menor de 18 años, y apuntó que los indicadores para la medición del cumplimiento de la Agenda 203 deben tener como base los contenidos nacional e internacional de los derechos humanos y las observaciones de los comités internacionales.







