Armando G. Tejeda
El incendio en Almería, el más grave y virulento en lo que va de siglo en España, ya ha arrasado seis mil 600 hectáreas de terreno, lo que equivale a una superficie similar a nueve mil 500 campos de futbol. Los bomberos, gracias a una racha de viento favorable y las intensas medidas de apaciguamiento, han logrado controlar parcialmente el fuego, después de 40 horas de lucha sin tregua. El saldo provisional es de 12 personas fallecidas, ocho heridos graves, la mayoría con quemaduras de primer grado, siete personas en paradero desconocido y alrededor de mil 500 personas evacuadas.
En la región de Los Gallardos, en la provincia de Almería, en la comunidad autónoma de Andalucía, el aspecto de los pueblos es desolador. La poca gente que hay es personal de emergencias, entre ellos los bomberos agotados después de una lucha sin tregua contra un fuego arrasado, que en su momento más virulento llegó a avanzar cien metros al minuto. Algo nunca antes visto, entre otros motivos por las altísimas temperaturas provocadas por el cambio climático.
Mientras se intenta neutralizar el fuego, las autoridades ya han deslizado alguna hipótesis sobre el origen, entre ellas la más plausible, que es la rotura de un cable de alta tensión en mitad de la montaña y que provocó un fuego infernal, azuzado por las fuertes rachas de viento por un fenómeno conocido como “el viento de Levante”, que puede llegar a superar los 150 kilómetros por hora.





