Armando G. Tejeda
En la ciudad de Madrid, a más de 40 kilómetros del epicentro del fuego, el aire que se respira huele a madera quemada, del cielo llueven sin tregua porciones de ceniza calcinada y la luz es turbia y nebulosa.
El incendio más grave en la historia de la región estaba devastando la Comunidad de Madrid por tres puntos geográficos, el este, el oeste y el norte, por lo que ya se han tenido que desalojar a 19 mil personas de los pueblos más afectados. Ante la magnitud de la tragedia, el gobierno español, presidido por el socialista Pedro Sánchez, activó la situación de emergencia y solicitó ayuda a las autoridades comunitarias europeas, que tienen varias aeronaves con recursos singulares para la lucha contra el fuego. Sólo en lo que va de año ya se han calcinado en España 114 mil hectáreas de superficie natural, cinco veces más que el año pasado, que ya fue un periodo grave de incendios descontrolados por el cambio climático.
Los llamados incendios de “nueva generación” son virulentos y devastadores, entre otros motivos porque la velocidad de propagación es inédita, motivada sobre todo por la temperatura del terreno, en sus niveles históricos más altos debido al calor asfixiante provocado por el cambio climático y el calentamiento global de la Tierra. La velocidad de propagación de estos fuegos llega a alcanzar los 30 kilómetros por hora, es decir, es capaz de devorar con sus llamas hasta 4 mil hectáreas en un área, lo que equivale a 5 mil 500 campos de futbol.
En la Comunidad de Madrid confluyeron las peores condiciones atmosféricas posibles con el peor fuego registrado hasta ahora: había tres incendios separados entre sí de varias decenas de kilómetros de distancia; uno en Aldea del Fresco, otro en Villa del Prado y otro más en San Martín de Valdeiglesias. Pero además había un cuarto foco en la comunidad autónoma de Castilla y León, en la ciudad del Tiemblo, que también fue creciendo de forma descontrolada hasta el punto de que se teme que en las próximas horas se una a los otros tres, que desde este viernes por la mañana ya son uno solo.
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, informó que los vecinos desalojados hasta ahora ya son 19 mil, pero además hay que sumar a los más de cinco que fueron evacuados en la provincia de Segovia, limítrofe de la región y epicentro del cuarto incendio. Además solicitó al gobierno central, presidido por el socialista Pedro Sánchez, que declare la situación de emergencia para movilizar el máximo de personas de auxilio disponible y material para apaciguar el fuego, como la Unidad Militar de Emergencia (UME) del ejército español y el máximo número de helicópteros y bomberos disponibles en la región.
Se pidió ayuda a las autoridades de la Unión Europea (UE) para que envíen lo antes posible hasta cuatro aviones con tecnología específica para la lucha contra el fuego, que España no tiene ninguno a pesar de su largo historia de fuegos devastadores, que se hacen presentes cada año. También enviarán ayuda aérea Grecia e Italia para intentar controlar un fuego que con el paso de horas se hace cada vez más grande y devastador.
El propio ministro del Interior, el socialista Fernando Grande-Marlaska, advirtió de las consecuencias a futuro si los cuatro fuegos se fusionan en uno solo, más aun cuando el fuego ya está a solo 63 kilómetros del centro de la capital española: “Puede ser un día crítico”, señaló el político.
La orografía escarpada del terreno y las desfavorables condiciones meteorológicas están frustrando los intensos esfuerzos del operativo para mitigar las llamas y actualmente ninguno de los tres focos originados en la región cuenta con un perímetro estabilizado, lo que mantiene en alerta máxima a decenas de municipios y urbanizaciones aledañas. Y más aun cuando la velocidad de propagación es alarmante, habiendo registrado episodios donde el fuego ha avanzado más de tres kilómetros en menos de una hora. Esta extrema rapidez impide a los equipos terrestres establecer líneas de defensa seguras, obligando a repliegues tácticos constantes para no poner en riesgo las vidas.
En conjunto, se estima que la superficie total arrasada sólo en este incendio supera ampliamente las mil hectáreas en la región de Madrid, aunque el denso humo impide mediciones exactas. Lo que alimenta aún más la preocupación en España por los incendios y sus terribles consecuencias por el cambio climático, al haberse convertido ya en el país con más terreno arrasado por este fenómeno en lo que va de año, con más de 114 mil hectáreas fulminadas.





