Jaime Nava
La noche del sábado, al terminar el partido entre el Atlético San Luis y Necaxa, las piedras, los petardos y las balas fueron los protagonistas de un enfrentamiento que comenzó a las afueras del estadio Alfonso Lastras Ramírez y en el que intervinieron miembros de las barras que apoyan a los equipos, así como agentes de la policía estatal y municipal, sin que hasta ahora se haya determinado quién o quiénes dispararon las armas de fuego que se reportaron a través de redes sociales y que es posible escuchar en los videos que grabaron algunos asistentes.
Por medio de las redes sociales fueron difundidos videos en los que se muestra a seguidores del equipo potosino apedrear al autobús en el que eran trasladados los jugadores del Necaxa.
En entrevista con La Jornada San Luis, Ary Isai Casillas, una de las personas que grabó parte de lo ocurrido la noche del sábado, relató que al salir del estadio observó que integrantes de la “porra del Necaxa empezaron a aventar piedras a los que iban delante de mí, unos jóvenes respondieron la agresión y así se fueron sumando más”. Añadió que los policías con los que se encontró, mientras buscaba alejarse de la zona de conflicto, “estaban de espectadores, uno nada más hablaba por radio diciendo lo que pasaba” y después se fueron.
Ary Isai comentó que aficionados de ambos equipos causaron daños a vehículos que se encontraban estacionados, por lo que dijo haberse sentido “sacado de onda, desconcertado, nunca había visto algo así, no sé cómo tuve el valor de grabar”.
En entrevista por separado, Pablo Rodríguez, potosino aficionado del Necaxa, narró que al terminar el encuentro “los del San Luis se fueron corriendo a donde estaban los camiones de las porras visitantes”. Pablo, quien iba acompañado por un turista francés amigo suyo, sostuvo que “los del San Luis sólo andaban buscando gente del Necaxa para chingarla”, razón por la cual tuvo que ponerse una chamarra para no dejar a la vista la playera del equipo visitante. “Maxime (el francés que también usaba una playera del Necaxa) no se quería quitar la playera, pero cuando escuchó el desmadre y los disparos sí se la quitó y la escondió”. Finalmente, dijo esperar que les den un castigo justo porque este tipo de hechos sólo provoca que la gente deje de asistir a los estadios.
Los detenidos
La misma noche del sábado las autoridades confirmaron la cifra de 16 personas heridas por petardos que requirieron la atención de paramédicos de la Cruz Roja Mexicana; otros lesionados de gravedad, así como dos personas que resultaron con heridas por arma de fuego tuvieron que ser trasladados al Hospital Central para recibir atención médica. Hasta el momento su estado de salud se reporta como “estable”.
Alan Armando, de 18 años, presenta dos lesiones por arma de fuego, uno en la muñeca y otra en la ingle; a Jorge, de 15 años, un proyectil alcanzó a lesionarle un brazo, mientras que Ángel, de 27, presenta heridas en la cabeza y golpes en diferentes partes de su cuerpo.
La mañana del domingo, la Procuraduría General de Justicia del Estado informó que se encuentran detenidas diez personas (tres mujeres y siete hombres): Jessica de 21 años; Griselda de 25 años; Karla de 21 años; Jesús de 21 años; Cristian de 20 años; Edgar de 18; Christian 21 años; Martín de 25 y Álvaro, de 36 años; así como un menor de 15 años, los cuales quedaron a disposición de la autoridad por los probables delitos de asociación delictuosa, daños, lesiones, ultrajes, resistencia al arresto, amenazas, violencia en espectáculos deportivos y lo que les resulte.
La DGSPM se deslindó; PGJE hará pruebas
Pasado el medio día del domingo, la Dirección de Seguridad Pública Municipal emitió un comunicado mediante el cual exculpa a los agentes de la policía vial de cualquier responsabilidad que pudiera atribuírseles como autores de los disparos de arma de fuego, ya que a decir de la DGSPM “el estado de fuerza que dispone la corporación capitalina para los partidos de fútbol es de 24 agentes de Policía Vial, dispuestos en 14 motos y 2 radio patrullas con dos elementos cada una y 2 agentes pie tierra y de Fuerzas Municipales se dispone de 48 oficiales, todos ellos sin portar arma de cargo”.
Sin embargo, la Procuraduría General de Justicia del Estado informó que el Ministerio Público solicitó a los agentes que resguardaban el estadio, tanto de la policía estatal como de la policía municipal, “su comparecencia y entrega de las armas de cargo” para continuar con la integración de la averiguación previa. Dicha solicitud hecha por el Ministerio Público pone en duda la afirmación de la Dirección de Seguridad Pública Municipal en relación a que sus agentes no portaban armas.
Aunque el procurador Federico Garza Herrera confirmó que existen versiones que señalan que los disparos fueron realizados por personas de uno de los camiones de las porras visitantes, dio a conocer que a todos los elementos que estuvieron presentes en el enfrentamiento el sábado por la noche se les realizará la prueba de rodizonato de sodio para determinar si alguno de los agentes accionó su arma.
Los equipos reprobaron lo ocurrido
Por medio de comunicados, el Atlético San Luis manifestó su “repudio” a los hechos y sostuvo que el club “cumplió con todos los protocolos de seguridad” para proteger la integridad de los asistentes, como es contar con seguridad privada y apoyo de corporaciones de seguridad pública, “quienes con su oportuna intervención evitaron que los actos fueran de consecuencias mayores”, aseguraron.
Por su parte, el Club Rayos del Necaxa lamentó y manifiestó su rechazo a lo ocurrido, además de desearle a quienes fueron agredidos “que se recuperen pronto y satisfactoriamente”. Adicionalmente, exigieron a las autoridades potosinas que “investiguen e identifiquen a quienes resulten responsables” e hicieron un llamado a “disfrutar la pasión por el fubol sin violencia”.
La Guerrilla culpa al equipo y su directiva
Los miembros de la barra de animación del Atlético San Luis La Guerrilla hicieron responsables de la violencia a la directiva y al mismo equipo, “por su forma mediocre de defender los colores de un estado, un equipo apático sin amor a la camiseta, una directiva sin pies ni cabeza que no sabe nada de lo que es amar a un club de fútbol”
A pesar de asegurar que no justifican la violencia sostuvieron que “si dejaran de darle atole con el dedo a la afición nada de esto pasaría” y atribuyeron responsabilidades a las corporaciones policiacas por su “prepotencia y gorilismo” al detener y golpear aficionados.
Enero, otra vez
Mientras el San Luis perdía 3-1 frente al Toluca en enero del 2006 el joven Andrés Saucedo perdió la mano derecha al estallarle un cohetón que no logró aventar junto con los integrantes de La Tribu.
Desde 2014 enero ha sido el mes en el que la violencia en el estadio Alfonso Lastras se repite. El 14 de enero de 2014 durante el encuentro entre Tigres y San Luis aficionados del equipo local lanzaron una bengala hacia donde estaba la porra del equipo norteño, provocando que los visitantes corrieran hacia la cancha, lo que desembocó en peleas entre aficionados, el retraso para comenzar el segundo tiempo y el posterior veto al estadio, junto a una multa de tres mil días de salario mínimo como sanción disciplinaria.
En enero del 2015, cuando el Atlético San Luis se dio cita para enfrentar a los Gallos Blancos del Querétaro de Ronaldinho un grupo de aficionados lazó rollos de papel, cohetones, bombas de humo, e invadió la cancha causando un aviso de veto y una sanción económica por 166 mil pesos.
Finalmente y a pesar de todo queda una pregunta sin respuesta: ¿Quién disparó?





