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Washington. Estados Unidos registró una inflación de 4.1 por ciento anual en mayo, su nivel más alto en tres años, de acuerdo con el índice PCE, el indicador preferido por la Reserva Federal (Fed) para medir la presión de los precios sobre los estadounidenses. El PCE también subió fuertemente respecto a abril, cuando se situó en 3.8 por ciento.
La escalada de los precios experimentó un repunte súbito tras el estallido de la guerra en Medio Oriente, que disparó, entre otros costos, los de la gasolina.
La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán disparó los precios de los combustibles, debido al cierre del estrecho de Ormuz ordenado por Teherán. Las dos partes llevan a cabo negociaciones de paz y el tránsito se está recuperando paulatinamente desde principios de la semana pasada, lo que ha llevado a una fuerte caída de los precios del petróleo.
La inflación subyacente del PCE, que excluye los precios volátiles de los alimentos y la energía, subió 3.4 por ciento.
El aumento de los precios del combustible hizo que los consumidores estadunidenses gastaran en mayo 151.2 millones de dólares más que en el mismo mes del año anterior en gasolina y productos relacionados.
El precio promedio de la gasolina normal en Estados Unidos sigue siendo aproximadamente 31 por ciento más alto que al inicio de la guerra, de acuerdo con el club automovilístico AAA.
Los datos publicados este jueves revelaron que el gasto en consumo personal de Estados Unidos aumentó 0.7 por ciento, mientras que la renta personal disponible creció en la misma proporción.
Los responsables de la política monetaria de la Fed han señalado una creciente preocupación por la inflación, que se ha mantenido durante varios meses por encima de la meta de 2 por ciento.
En su reunión de este mes, los responsables de la política monetaria decidieron por unanimidad mantener las tasas de interés sin cambios por cuarta vez consecutiva, y una buena parte de ellos se mostró favorable a subirlas antes de 2027.







