Este incremento se compara desfavorablemente con el registrados en el mismo periodo de 2016 cuando la inflación fue de 0.02 por ciento quincenal y de 2.55 anual.
El índice de precios subyacente ( que excluye los precios más volátiles como los agropecuarios, energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno) tuvo un aumento de 0.17 por ciento quincenal y una tasa anual de 4.82 por ciento.
Por su parte, el índice de precios no subyacente se elevó 0.09 por ciento quincenal, alcanzando de este modo una variación anual de 11.07 por ciento.
Dentro del índice de precios subyacente, los precios de las mercancías crecieron 0.18 por ciento y los de los servicios 0.16 quincenal.
Al interior del índice de precios no subyacente, los precios de los productos agropecuarios subieron 0.03 por ciento, mientras que los de los energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno mostraron un alza de 0.13 por ciento.
Los productos que registraron mayores alzas de precios fueron: el chayote, transporte aéreo, jitomate, papa y otros tubérculos. Estas alzas fueron parcialmente compensadas por las bajas en el tomate verde, uva, chile poblano, lechuga y col.
Las ciudades con mayores alzas de precios por arriba de la media nacional fueron Mérida, Yucatán; Campeche, Campeche, y Guadalajara, Jalisco.
En contraste, las mayores bajas correspondieron a Tepic, Nayarit; Ciudad Acuña, Coahuila, y La Paz, Baja California Sur.





