Reuters
Oakland. Este martes comenzó el juicio que podría marcar el futuro de la inteligencia artificial, en el que los multimillonarios Elon Musk y Sam Altman se enfrentan por la evolución de OpenAI, desarrolladora de ChatGPT, que pasó de ser una organización sin fines de lucro a un gigante valorado en cientos de miles de millones de dólares.
Las declaraciones iniciales en la demanda civil de Musk contra OpenAI y Altman tuvieron lugar en un tribunal federal de Oakland, California, tras la selección el lunes de nueve integrantes del jurado.
Musk alega que Altman y Greg Brockman, director ejecutivo y presidente de OpenAI, respectivamente, lo traicionaron a él y al público al abandonar la misión original de la empresa de ser un administrador benévolo de la IA en beneficio de la humanidad, y convertirla en una “máquina de hacer dinero” para ellos mismos y sus inversionistas.
La persona más rica del mundo reclama 150 mil millones de dólares por daños y perjuicios a OpenAI y a Microsoft, uno de sus principales inversionistas, y pide que esos recursos se destinen a la rama benéfica de OpenAI.
También solicita que OpenAI vuelva a ser una organización sin fines de lucro, con Altman y Brockman destituidos como directivos, y que Altman sea removido de la junta directiva.
Tanto Musk como Altman llegaron al juzgado este martes por la mañana para las declaraciones iniciales.
Musk, fundador de Tesla y SpaceX, afirmó que aportó alrededor de 38 millones de dólares como capital inicial a OpenAI para su misión original, pero que la organización se convirtió en una entidad con fines de lucro en marzo de 2019, poco más de un año después de su salida de la junta.
OpenAI respondió que Musk conocía y respaldaba la transformación, y que presentó la demanda solo después de no conseguir el cargo de director ejecutivo y de haber fundado su propia empresa de IA para frenar el crecimiento de OpenAI.





