Morelia, Mich. El cardenal Alberto Suárez Inda afirmó que el nuevo arzobispo de Morelia Carlos Garfias Merlos, quien habrá tomar posesión del cargo en enero próximo, se enfrentará a una realidad social difícil donde la inseguridad y las deficiencias del sector educativo son los principales problemas en Michoacán.
En conferencia de prensa, celebrada en la catedral de la capital del estado, dijo que se siente agradecido con el Papa Francisco por haber aceptado su renuncia al arzobispado. Indicó que se siente satisfecho aunque pudo haber hecho más sino ha sido por los problemas culturales y sociales del estado.
A sus 78 años seguirá fungiendo como cardenal y sacerdote de Morelia. Al cuestionarle sobre el problema educativo como uno de los problemas esenciales del estado, respondió que la educación no sólo se recibe en las aulas sino también en el hogar y a través de los medios de comunicación.
Suárez Inda dijo que el nuevo arzobispo no viene a gobernar Michoacán, “sino a servir y encaminar a la pastoral, pero se enfrentará a una realidad difícil, porque nos ha faltado una verdadera educación, ese es el verdadero problema”, dijo.
En torno a su sucesor dijo que es un hombre al servicio de Dios y su Iglesia, sensible, que “ha sido un factor fundamental en el proceso de reconciliación y pacificación de Guerrero, y en la atención a las víctimas de la violencia y la corrupción en ese estado, donde ha servido los últimos años”.
Sobre su papel como arzobispo admitió: “confieso que no ha sido fácil este servicio; he pasado momentos difíciles y he experimentado impotencia ante los problemas y desafíos; estoy consciente de que he cometido errores y pecados de omisión, que no he sabido ayudar a mis hermanos, pido perdón”, dijo.
El cardenal detalló que tiene dos meses para preparar la entrega y después tomará vacaciones. Comentó que seguirá viviendo en Morelia, pero ahora lo hará en un nuevo domicilio.





