Ciudad de México. Al insistir en que resulta “insuficiente” la reducción del presupuesto federal 2017 por 239 mil millones de pesos planteado por el gobierno federal, el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) aseveró que “todavía hay tela de donde cortar en subsidios” por un monto de 400 mil millones de pesos así como otros 650 mil millones de pesos en las aportaciones federales para los estados.
De no hacerlo “una cosa es segura: si nos quedamos cortos, la presión al tipo de cambio puede ser aún mayor”, advirtió el organismo cúpula del sector privado.
Con los recortes a los subsidios y a las aportaciones a los estados planteados por el CCE, calculó un ahorro de otro billón de pesos en el gasto público, pero también planteó que la reducción de presupuesto también debe aplicarse a los Poderes Legislativo y Judicial.
“Hay innumerables áreas de gastos superfluos que también se deben racionalizar. Los otros poderes de la Nación, tanto el Legislativo como el Judicial, tienen que dar muestras de poder encontrar mecanismos de ajuste y ahorro para racionalizar sus propios gastos”, indicó.
El CCE también advirtió sobre el impacto en la inflación que ha generado la devaluación del peso frente al dólar y aunque señaló que ha sido mínimo porque el peso acumula una depreciación de más de 51 por ciento desde finales de 2013 a la fecha mientras, en tanto que la inflación acumulada ha sido de sólo 7.6 por ciento y la subyacente de 8.2 por ciento en el mismo lapso, sostuvo que “lo que llama a la acción es la tendencia, porque cada vez hay más evidencia de presión, con cuatro meses de variaciones consecutivas a la alza”.
Las empresas, indicó, han realizado un esfuerzo para absorber los costos y amortiguar una repercusión en los precios, pero “en varios rubros el impacto ya es fuerte y aunque el traslado de costos no ha sido excesivo se aprecia esta trayectoria a la alza, especialmente en mercancías no alimenticias”. Aún así elogió que sea flexible el tipo de cambio porque absorbe choques externos, ya que antes las devaluaciones del peso resultaban devastadoras para la población y la economía nacional.
Aunque el organismo recomendó no confundir factores de fondo con lo coyuntural como la volatilidad en los mercados y el tipo de cambio, sentenció que “ya hay suficientes señales de alerta, que llaman a la acción responsable en materia fiscal, monetaria, económica y política”.
No se trata de caer en el sobresalto pero tampoco podemos menospreciar los focos amarillos, puntualizó, y aunque aseveró que la volatilidad y la incertidumbre llegaron para quedarse y poco puede hacerse en México hacer para incidir en el curso de asuntos como la elección presidencial en Estados Unidos o el precio internacional del petróleo “a lo que sí estamos obligados es a corregir los desequilibrios de las variables fundamentales para la estabilidad macroeconómica de nuestro país, que no han dejado de deteriorarse, ampliando nuestra exposición y debilidad ante los riesgos internacionales”.
En tal sentido, señaló que en esta misma semana deben aparecer “señales” que alienten la confianza por la decisión que tome la junta de gobierno del Banco de México sobre las tasas de interés, apegándose a su cometido de garantizar la estabilidad de precios y ejerciendo su autonomía frente a factores coyunturales, pero sostuvo que la clave para generar confianza a más largo plazo reside en la política fiscal.
“Lo que no podemos permitirnos es que se debilite el mercado interno, que es lo que nos ha dado gran parte del poco crecimiento que podemos mantener, a pesar de la escena internacional”, sentenció el CCE.





