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Alcanza EU las 100 mil personas hospitalizadas por Covid-19

Dos enfermeros estadunidenses checan los aparatos que debe usar un paciente de Covid-19. Foto Afp

David Brooks, corresponsal

Nueva York. Estados Unidos se hunde en la pandemia donde por primera vez más de 100 mil personas están hospitalizadas con Covid-19 —un nivel sin precedente— mientras su clase política sigue sin tomar mayores medidas urgentes, con el presidente rehusando reconocer el tamaño de la crisis y el presidente electo prometiendo acción pero hasta que llegue a la Casa Blanca el 20 de enero.

El número de pacientes con Covid-19 en hospitales estadunidenses ha superado 100 mil personas por primera vez, casi el doble del peor momento en la primavera; hay un millón de nuevos casos cada semana, y el número de muertos ha superado 270 mil —todo mientras que el Centro de Control de Enfermedades (CDC), agencia federal encargada de monitoreo y respuesta a epidemias—, advierte que este invierno será “el tiempo más difícil” en la historia de la salud pública en este país.

Pero por ahora la Casa Blanca continúa optando por ignorar las dimensiones de la crisis que, bajo mando de Donald Trump, son las peores en el mundo, con el presidente y sus aliados enfocados exclusivamente en nutrir dudas sobre la elección al continuar con las acusaciones de fraude masivo y maniobras para intentar subvertir el proceso electoral.

Hoy Trump difundió un discurso de 46 minutos —según él, tal vez el más importante de su presidencia— en donde repite sus acusaciones de que su derrota fue resultado de un fraude masivo, corrupción y conspiraciones, y sugirió revertir los resultados. Todo esto a pesar de que su propio procurador general y su Departamento de Justicia, gobiernos estatales incluyendo varios republicanos y el rechazo de más de 30 demandas legales por jueces, han determinado que no hay evidencia de un fraude ni irregularidades que podrían cambiar el resultado.

A la vez, continuó el extraordinario enfrentamiento entre oficiales republicanos estatales en Georgia y el presidente. Después de que un oficial electoral en ese estado ofreció una conferencia de prensa inusualmente apasionada criticando al presidente por animar amenazas de violencia y hasta de muerte al repetir que hubo fraude e incitando una respuesta por sus bases, el jefe de ese oficial y secretario de estado de Georgia, Brad Raffensperger, también republicano, endosó lo dicho por su subalterno y sostuvo que “era hora de hablar la verdad”. Trump ya había llamado a Raffensperger un “enemigo del pueblo” por no intentar anular la elección como deseaba el presidente.

Raffensperger lamentó que poco después de que su subordinado solicitó al presidente intentar frenar la retórica violenta, Trump tuiteó la noche del martes reiterando “revelen el fraude masivo del voto en Georgia”, y comentó que “ese es justo el lenguaje que está al fondo del ambiente creciente de amenazas a trabajadores electorales quienes sencillamente están cumpliendo con su trabajo”.

Por segundo día, el ex oficial federal de seguridad electoral, Christopher Krebs, otro republicano, cesado por Trump por declarar la elección como “segura”, denunció cada vez más amenazas de muerte contra oficiales electorales que se han reportado en el país, en un programa del Washington Post. Con esas amenazas, afirmó, “activamente estamos minando la democracia”.

La transición

Biden sostuvo hoy una mesa redonda con representantes de pequeñas empresas y trabajadores al mantener su enfoque sobre la economía y la pandemia, entre ellos latinos e inmigrantes impactados por la pandemia. Instó al Congreso a promulgar otro paquete masivo de asistencia y estímulo económico aún antes de que asuma la presidencia para enfrentar lo antes posible las consecuencias cada vez más severas de estas crisis.

Aunque la pandemia y la economía serán los temas más urgentes, también hay varios más que estarán sobre su escritorio al llegar a la Casa Blanca, entre ellos varios aspectos de la política migratoria. Biden ya ha prometido que anulará o revertirá varias de las más de 400 órdenes ejecutivas y otras acciones administrativas antiinmigrantes de Trump.

Declaró que en su primer día rescatará la protección de deportación de inmigrantes que llegaron como menores de edad conocidos como dreamers y que en sus primeros días rescataría medidas de protección temporal para inmigrantes de varios países y reactivará las medidas para otorgar asilo a refugiados y con ello poner fin al llamado “Permanece en México” que ha dejado varados a más de 60 mil solicitantes de varios países en México. También prometió que en sus primeros 100 días, formulará una reforma migratoria para ofrecer una ruta a la ciudadanía para millones de inmigrantes indocumentados en el país.

Sin embargo, sus propuestas para enfrentar la pandemia, la crisis económica que ha detonado el manejo irresponsable del Covid-19, y las que afectarán a millones de inmigrantes dependerán en gran medida de la movilización de diversos sectores y agrupaciones para presionar al nuevo gobierno, como también sobre cuál de los dos partidos controla el Senado, lo cual se determinará en una elección de segunda vuelta para dos escaños en Georgia el 5 de enero.

Mientras tanto, se reveló el martes que existe una investigación federal sobre un posible intento de ofrecer sobornos a cambio de un indulto presidencial. Solo se sabe que un individuo supuestamente ofreció “una contribución política sustancial a cambio de un indulto presidencial” o una condena reducida, y que dos individuos actuaron como cabilderos para negociar el indulto, según una documento registrado ante un tribunal en Washington que fue parcialmente divulgado. Trump respondió que la noticia es “fake news”.