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Aunque libre, Lula está cargado de culpa: Bolsonaro

El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, durante una ceremonia para conmemorar los 300 días de su administración. Foto: Afp

Afp y Reuters

São Bernardo do Campo. El ex presidente de izquierda Luiz Inácio Lula da Silva, liberado ayer viernes de la cárcel, y el presidente de ultraderecha Jair Bolsonaro empezaron este sábado a alinear sus fuerzas para protagonizar la batalla de la opinión y del destino de Brasil.

«Amantes de la libertad y del bien, somos mayoría. No podemos cometer errores. Sin norte ni mando, hasta la mejor tropa dispara para todas partes, inclusive contra los amigos. No den munición al canalla, que momentáneamente está libre, pero cargado de culpa», tuiteó Bolsonaro por la mañana.

Más tarde, dijo a dijo a los periodistas en Brasilia: «No demos espacio para el compromiso con un convicto».

Lula, por su lado, atacó este sábado al actual mandatario del país por empobrecer a los trabajadores y se comprometió a unir a la izquierda para ganar las elecciones de 2022 en un discurso realizado un día después de salir de la cárcel.

Su intervención de 45 minutos ante sus vitoreantes seguidores en el Sindicato de los Metalúrgicos de Sao Bernardo do Campo se centró sobre todo en derrotar a Bolsonaro y mejorar las condiciones económicas de la clase trabajadora, aunque hizo frecuentes digresiones para hablar de todo, desde su novia a la solidaridad con los gobiernos izquierdistas de Bolivia y Venezuela.

Lula, que fue presidente de Brasil entre 2003 y 2010, también cargó contra una larga lista de enemigos políticos, incluyendo a Bolsonaro, su ministro de Economía, Paulo Guedes, y el ministro de Justicia, Sergio Moro, un exjuez que fue el primero en dictar sentencia contra Lula.

«Quiero decirles que estoy de vuelta», afirmó el político de 74 años a cientos de seguidores vestidos con el típico color rojo de su Partido de los Trabajadores, al exterior del sindicato metalúrgico en el que comenzó su carrera política.

Según dijo, Guedes busca rehacer económicamente Brasil a la imagen de Chile, considerado largo tiempo como un modelo de gobierno financieramente conservador, aunque esas políticas son la razón de las extendidas protestas callejeras que vive estos días el país latinoamericano.

El líder del Partido de los Trabajadores (PT), de 74 años, purgaba una pena de 8 años y 10 meses por corrupción pasiva y lavado de dinero, pero fue liberado después de que la Corte Suprema prohibiera dar inicio al cumplimiento de sentencias mientras los acusados tuviesen recursos legales disponibles.

Apenas traspasó las rejas de la sede policial de Curitiba (sur) donde había pasado 580 días, Lula denunció ante cientos de enfervorizados partidarios las políticas económicas liberales de Bolsonaro y anunció que se lanzará a «recorrer el país para discutir una salida con nuestro pueblo».

«Aparte de seguir luchando para mejorar la vida del pueblo brasileño -que está hecha una desgracia-, aparte de luchar para que esos tipos no sigan entregando el país, quiero mostrar el lado mentiroso» de las instituciones judiciales que «trabajan para criminalizar a la izquierda», declaró.

Con el actual gobierno, «el pueblo está pasando más hambre, está sin empleo, el pueblo trabaja para Uber o entregando pizzas en bicicleta», prosiguió el exmandatario (2003-2010).

En orden de batalla

En su arenga de ayer en Curitiba, Lula añadió que también se empeñaría en «demostrar que este país puede ser mucho mejor si tuviera un presidente que no mienta tanto en Twitter como Bolsonaro».

Bolsonaro, un adepto de las redes sociales, se abstuvo el viernes de comentar la decisión de la Corte Suprema, que obligará a revisar la situación de casi 5 mil presos.

La tarea de expresar la indignación incumbió a sus hijos.

«Miles de presos serán liberados (…), generarán graves consecuencias sociales y económicas internas y externas», escribió el concejal Carlos Bolsonaro.

La organización Vem Pra Rua (VPR), muy activa en las movilizaciones que en 2016 condujeron a la destitución de la presidenta de izquierda Dilma Rousseff, convocó para este sábado por la tarde a marchas en todo el país para denunciar la decisión del Tribunal Supremo.

El diputado Eduardo Bolsonaro salió igualmente al frente: «Día triste para el Brasil honesto, pero (…) cuanto mayor sea el obstáculo, mayor la victoria. Brasil tiene solución, vamos adelante», escribió.

JSL
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