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Clinton sale ilesa de nueva investigación de la FBI

La candidata demócrata Hillary Clinton agradece a sus simpatizantes el apoyo durante un acto de campaña en Cleveland, Ohio, mientras su rival republicano Donald Trump congregó a sus seguidores en el aeropuerto de Minneápolis. Fotos Ap y Afp

David Brooks, corresponsal

Nueva York.

A pocas horas de los comicios, los candidatos y sus representantes no paran de cruzar el mapa electoral para conquistar los estados claves necesarios para su triunfo, mientras aparentemente la contienda más inusual e infame en la historia moderna no podía culminar sin por lo menos una intervención más de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés).

Aunque ya aproximadamente un tercio del voto, por lo menos 41 millones de boletas, se ha emitido de manera adelantada en unos 48 estados, de acuerdo con cálculos de Ap, ambas campañas están buscando cualquier margen en una contienda que según las encuestas está virtualmente empatada. La demócrata Hillary Clinton sigue ampliando un poco su reducida ventaja en las encuestas de tendencias diarias más recientes, pero su ventaja donde más cuenta, en el Colegio Electoral, sigue frágil, lo cual implica que Donald Trump mantiene una probabilidad, aunque más limitada que su contrincante, de acumular los triunfos estatales que requiere para llegar al número mágico de 270 votos electorales.

Mientras tanto, la tarde de ayer el director de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI,por sus siglas en inglés), James Comey, informó a legisladores que después de evaluar todos los correos electrónicos recién descubiertos relacionados con Clinton, la agencia refrenda su conclusión inicial emitida en julio de no recomendar cargos criminales contra la candidata. Con base en nuestra revisión, no hemos cambiado nuestra conclusión que expresamos en julio respecto de la secretaria Clinton, escribió. Los nuevos correos fueron encontrados en una computadora del ex legislador caído en desgracia Anthony Wiener, esposo separado de la asesora íntima de Clinton, Huma Abedin, durante una investigación de la agencia a sus comunicaciones cibernéticas ilícitas sexuales con una menor.

El descubrimiento y la evaluación del contenido de esos correos fueron anunciados al Congreso y al público por Comey a finales de octubre, lo cual detonó una tormenta de críticas, ya que violaba normas internas de la agencia de no hacer ninguna declaración sobre investigaciones en coyunturas que podrían influir en una elección. El anuncio dañó a Clinton en los sondeos y ofreció un regalo a Trump, que lo ha empleado para acusar que ella estaba en riesgo de ser imputada por delitos.

Sin duda la decisión de Comey fue un alivio para Clinton, ya que le quita esa nube oscura de un posible proceso legal en su contra, y a dos días de la elección no se sabe si eso reparará el daño ya ocasionado.

Como era de esperarse, y después de haber elogiado a la FBI desde el anuncio de su evaluación, las primeras reacciones de republicanos fueron criticar al director de la FBI.

La directora de la campaña de Trump, Kellyanne Conway, se quejó de que Comey se había insertado de nuevo en la pugna electoral, y comentó que la investigación ha sido mal manejada desde sus inicios. Newt Gingrich acusó que Comey obviamente fue poéticamente presionado para ceder así y anunciar algo que no puede saber. El candidato republicano, sin expresarse directamente sobre el asunto, reiteró durante un mitin en Minnesota (estado demócrata que desea ganar) que Clinton seguirá bajo investigación y que es un sistema amañado, y ella está protegida.

A la vez, el anuncio nutrirá aún más la intensa especulación sobre por qué anunció esto el domingo, igual a la pregunta de por qué anunció hace nueve días la evaluación para ver si se reabre la investigación del manejo de correos de la entonces secretaria de Estado.

Mientras tanto, en el tablero electoral algunas de las últimas encuestas antes de la elección este martes favorecen a la demócrata. Un nuevo sondeo de NBC News/Wall Street Journal le otorga una ventaja de cuatro puntos, y uno de ABC News/Washington Post le da 5 puntos: ambos reflejan incrementos en su favor en los pasados dos días después de que registraban un empate virtual la semana pasada.

Clinton sigue gozando de sus amplias ventajas en preferencia de los latinos, mujeres y, en menor medida, los afroestadunidenses y los jóvenes en general. Ayer continuaron las indicaciones de que el voto latino podría ser un factor, tal vez el decisivo, en el rescate de su candidatura por niveles récord de participación, en gran medida impulsada contra la amenaza racista y antimigrante de Trump más que en apoyo por ella.

Trump mantiene su ventaja con hombres, los blancos y los de la tercera edad.

Después de un breve intermedio en pronunciamientos sobre el proceso electoral cuando Trump estaba gozando de un incremento de apoyo en los sondeos, su campaña de nuevo elevó el tema de posible fraude en la elección, con acusaciones de que en Nevada hubo procedimiento ilegal al mantener unas casillas abiertas más allá de sus horarios normales para recibir votos de latinos.

Y no falta el melodrama para fines políticos. El sábado ocurrió un incidente en un mitin en Reno, Nevada, donde alguien gritó arma y el Servicio Secreto cubrió a Trump y lo sacó del escenario, mientras otros agentes detuvieron a un hombre que se había acercado con una pancarta que decía Republicanos contra Trump. Después de ser liberado rápidamente, Austyn Crites comentó que es republicano, pero opina que Trump es un fascista. Poco después, Trump regresó y continuó con su discurso mientras su equipo, incluyendo su hijo, envió mensajes de que había sobrevivido a un intento de asesinarlo, pero que valientemente continuó con el acto. Nunca hubo una arma.

Ambas campañas siguen su batalla intensa en Florida, estado que podría ser determinante (el consenso es que sin un triunfo ahí, Trump pierde la elección), como también continuaron su competencia por Ohio y Michigan.

El último acto de esta contienda este lunes por la noche será en Carolina del Norte para Clinton, y para Trump en Michigan (donde apuesta a un triunfo sorpresa), antes de que ambos regresen a Nueva York, donde se encuentran las sedes de ambas campañas.

Por ahora, el consenso entre los que intentan aplicar modelos sofisticados a las contiendas es que Clinton mantiene su ventaja en el Colegio Electoral, pero que su triunfo aún está lejos de poder asegurarse, y que de hecho no alcanza los márgenes de que gozaba Barack Obama a estas alturas hace cuatro años.

La disputa por los aproximadamente 15 estados claves sigue nutriendo el debate sobre todos los posibles escenarios. Para Trump el camino sigue complicado, porque tiene que ganar varios de los estados claves, más algunos que no han votado por un candidato republicano en muchos años, además de mantener el grupo de localidades que votaron por su antecesor hace cuatro años.

John Podesta, presidente de la campaña de Clinton, comentó ayer: si mantenemos a Nevada y a Michigan, entonces Hillary es la próxima presidenta de Estados Unidos. Nate Cohn, director del modelo de pronostico Upshot del New York Times, subrayó que la candidata demócrata sigue con una ventaja consistente y clara en estados que que juntos le dan más de los 270 votos electorales que necesita.

La tensión se nutre de la incertidumbre aún asombrosa de que alguien como Trump todavía tenga una posibilidad de granar, y a la vez la fatiga colectiva ante estos comicios entre los dos candidatos más reprobados por el electorado en la historia moderna del país.