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Con fricciones internas, undécima marcha de «chalecos amarillos»

El ministerio del Interior contabilizó 22 mil “chalecos amarillos” en todo el país, frente a 27 mil de la semana pasada. Foto: Afp

Afp

París. Miles de personas se manifestaban en Francia este sábado, en la undécima jornada de protestas antigubernamentales de los «chalecos amarillos», que mantienen el pulso en las calles pese a la aparición de fricciones internas sobre su futuro político.

Pese a que el movimiento que nació en las redes sociales hace dos meses ha perdido fuelle, los «chalecos amarillos» mantenían la presión en París y en varias ciudades de provincia contra el presidente Emmanuel Macron, que se enfrenta a la peor crisis desde que llegó al poder en 2017.

Hacia las 14:00 (13:00 GMT), el ministerio del Interior contabilizó 22 mil manifestantes en todo el país, frente a 27 mil de la semana pasada.

En París, estallaron escaramuzas entre manifestantes y policías en la céntrica plaza de la Bastilla, punto de encuentro de tres cortejos que congregaron a unos 2 mil 500 manifestantes, constaron periodistas de la Afp.

Foto Afp

Las fuerzas de seguridad emplearon gases lacrimógenos y un cañón de agua para dispersar a los manifestantes, que lanzaban piedras y destrozaban mobiliario urbano. Al menos 22 manifestantes fueron detenidos en la capital, según cifras comunicadas por la policía.

«Queremos un aumento de los sueldos y no nos detendremos hasta que lo hayamos obtenido», explicó Bechir Mahroug, que participa en su undécima manifestación consecutiva porque hasta ahora «nada ha cambiado».

«Vamos a regresar todos los fines de semana», aseguró este electricista parisino de 42 años, para quien la lista presentada por algunos «chalecos amarillos» para concurrir en las elecciones europeas de mayo no es más que una «distracción».

El anuncio el miércoles de la creación de una lista de «chalecos amarillos» bautizada Reunión de Iniciativa Ciudadana (RIC), cuyo objetivo es «transformar la cólera en un proyecto político humano», ha creado una fractura dentro del movimiento contestatario.

Marc, un jubilado de 64 años que reside en un suburbio parisino, vino a protestar porque el giro político que está tomando el movimiento «le da miedo». «Nos estamos dispersando, deberíamos habernos quedado unidos», señaló decepcionado.

Este movimiento «no debe ser político» coincidió Gilbert Claro, un manifestante de 42 años, que afirmó que un «núcleo duro está dispuesto a seguir luchando».

«¡Macron, dimisión!»

Para cambiar de estrategia, los «chalecos amarillos» convocaron por primera vez manifestaciones nocturnas en París. En eventos difundidos en Facebook, los organizadores llamaron a celebrar una «noche amarilla» pacífica en la plaza de la República, en el corazón de la capital, para «debatir e intercambiar» sus reivindicaciones.

Foto Afp

También por primera vez desde que comenzó esta ola de protestas, la policía estaba equipada con cámaras adheridas al cuerpo, después de que en las últimas semanas al menos 15 manifestantes perdieran un ojo por el uso de balas de goma.

En el resto de Francia estallaron incidentes en Evreux, una ciudad de Normandía (norte). Durante un cortejo que reunió a unas 800 personas se registraron daños frente a la sede del Banco de Francia y a una comisaría, según las autoridades. Asimismo, dos vehículos fueron incendiados.

Varios miles de manifestantes se echaron también a las calles al grito de «¡Macron dimisión!» en Burdeos y Toulouse, dos bastiones de los «chalecos amarillos», donde en las últimas semanas las protestas derivaron en enfrentamientos.

Los últimos dos sábados, 84 mil manifestantes salieron a las calles en todo el país, según el ministerio del Interior, una cifra en aumento con respecto a finales de diciembre pero muy por debajo de los casi 300 mil que participaron en las protestas a mediados de noviembre.

Para intentar encontrar una salida a esta crisis, Emmanuel Macron suspendió el aumento de un impuesto sobre los carburantes que desencadenó las protestas, anunció un aumento del salario mínimo y convocó un debate nacional de dos meses para «transformar la ira en soluciones».

Más de dos meses después de las primeras protestas, un 64 por ciento de los franceses sigue respaldando a los «chalecos amarillos», según una encuesta BVA publicada el viernes, es decir 7 puntos menos que a inicios de diciembre.

Mientras que un 36 por ciento (+7) desaprueba las manifestaciones de este colectivo de franceses hartos de la política fiscal y social de Macron.

El domingo se prevé en París una manifestación de los «pañuelos rojos», un colectivo que afirma representar a la mayoría silenciosa en Francia, que está cansada de la violencia y de los disturbios durante las manifestaciones de los «chalecos amarillos».

JSL
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