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El final de Donald Trump

El presidente de Estados Unidos dejará el cargo en medio de cuestionamientos. Foto Afp

David Brooks, corresponsal

Nueva York. Desea una despedida de gala militar, con 21 cañonazos, una banda, alfombra carpeta roja, y altos oficiales ofreciéndole un último saludo al comandante en jefe, pero muchos de los invitados no desean acudir a la base militar Andrews -su vicepresidente, uno de ellos- para verlo subir al Air Force One por última vez, pero la bienvenida a su pos-presidencia promete ser poco placentera al enfrentar varias investigaciones criminales, su empresa en graves problemas financieros, y peor que todo, su marca -su nombre- no solo dañado sino tóxico.

Donald Trump se irá de Washington bajo impeachment por “incitar una insurrección” contra el proceso electoral constitucional y con el peor nivel de aprobación de su presidencia y tiene el plan de huir de la capital la mañana del miércoles antes de que su sucesor tome posesión, el primer presidente en ausentarse de la ceremonia oficial en siglo y medio.

Se va después de más de 30 mil mentiras y falsedades documentadas, de usar la Casa Blanca para beneficio de sus negocios y 400 mil muertes por Covid-19, la mayoría innecesarias como resultado de su manejo irresponsable de la crisis. Deja a más de 500 niños inmigrantes que separó de sus padres aun sin encontrar a sus familias.

Ha logrado evitar las consecuencias y responsabilidad por sus acciones personales, empresariales y políticas a lo largo de su vida, incluyendo un primer impeachment, más de 4 mil demandas civiles, seis bancarrotas, por lo menos 26 acusaciones de mujeres por hostigamiento y hasta violación sexual entre otras cosas. Hasta ahora.

Aunque no será destituido como resultado de su impeachment -ya que ya no estará en la Casa Blanca- esta vez no se puede descartar que sea declarado culpable en su inédito segundo juicio político. Este martes, el hasta hoy líder de la mayoría republicana del Senado, Mitch McConnell, implicó directamente al presidente en el asalto al Capitolio en declaraciones ante el pleno de la cámara alta. “La turba fue alimentada con mentiras. Fueron provocados por el presidente y otras personas poderosas”, acusó, marcando ya un abierto rompimiento con el presidente saliente (a quien sirvió fielmente hasta hace unos días).

Para declarar culpable a Trump, se necesitarán 17 republicanos junto con todos los 50 demócratas de la cámara alta, y esta invitación de su líder abre esa posibilidad antes impensable. Si eso ocurre, a Trump se le prohibiría también asumir cualquier otro puesto electo federal, anulando su deseo de postularse de nuevo en 2024.

Pero lo que más teme es lo que estará perdiendo a las 12 horas de este miércoles: su inmunidad. Varios analistas y ex socios sospechan que eso es lo que motivó todo lo que hizo para evitar ser expulsado de la Casa Blanca, hasta un autogolpe. Y es que Trump enfrenta por lo menos una decena de investigaciones y demandas civiles contra él o en las que está involucrado. Esas ni incluyen las investigaciones sobre el asalto al Capitolio, ni posibles actos corruptos de su Casa Blanca.

Dos de las investigaciones criminales en su contra están en Nueva York, una encabezada por la poderosa procuradora general del estado Letitia James, y la otra a nivel municipal del fiscal de Manhattan Cyrus Vance, Jr. -ambas por posibles actos criminales relacionados con el manejo de los negocios de Trump antes de que ser presidente.

Más aún, poco después del asalto del Capitolio por sus fanáticos, Trump y sus intereses empresariales ya han sufrido algunas consecuencias repentinas, incluyendo la ruptura de relaciones con dos bancos, Deutsche Bank y Signature -el primero uno de los pocos que aún le otorgaba crédito a su empresa, el segundo cerró sus cuentas personales. Además, Trump tiene una deuda personal de más de 300 millones de dólares con Deutsche (tiene cientos de millones más con otros bancos)

A la vez, varias empresas y multimillonarios que antes lo apoyaban o donaban a sus causas e iniciativas lo están abandonando para distanciarse de lo ocurrido, y si eso persiste su marca ya dañada -su apellido que está en todo lo que hace o promueve, desde edificios a hoteles y clubes a corbatas y más- está en peligro de volverse tóxica. De hecho, algunos de sus clientes están buscando romper contratos de renta en sus edificios, entre ellos y más recientemente la Girl Scouts of America.

Sólo la semana pasada, una de las agencias de bienes raíces más antiguas y grandes del mundo, Cushman & Wakefiled, declaró que tomó la decisión de abandonar su relación de negocios con la Trump Organization, la empresa del presidente,

Y la ciudad de Nueva York anunció que está cancelando dos contratos que tiene con la empresa de Trump para administrar sus pistas de hielo y un campo de golf.

Pero aparentemente lo que más le dolió en los últimos días de su presidencia más allá de su derrota, según varios medios, fue la noticia de que la Asociación Profesional de Golf (PGA) de cancelar su torneo de campeonato de 2022 en el club de golf de Trump en Nueva Jersey. Para poner sal en la herida, poco después, la asociación de golf profesional internacional anunció que el British Open ya no sería jugado en el campo de golf en Escocia propiedad de Trump.

Aunque no se saben los datos particulares, los costos de una pandemia descontrolada por su gobierno también implica costos a sus hoteles y otros clubes de golf, como a toda esa rama, al igual que edificios de oficinas que están perdiendo inquilinos, o en el caso de dos edificios en Nueva York, cuya venta fue suspendida.

Y al ser expulsado de Washington, ni en sus casas lo quieren. En el pueblo en donde está su club y mansión Mar-a-Lago, autoridades locales han indicado que Trump no puede vivir ahí después de haber firmado un acuerdo de que esa propiedad no es residencial. Otro destino que Trump contempló al salir de la Casa Blanca era su club de golf en Escocia, pero la primera ministra de ese país, Nicola Sturgeon, informó el 5 de enero que “no estamos permitiendo que la gente ingrese a Escocia sin un propósito esencial por ahora y eso aplicaría a él como a cualquier otro. Venir a jugar golf no es lo que consideraría un propósito esencial”.

A lo largo de su presidencia, se ha volteado contra amigos, socios, aliados políticos y buena parte de los integrantes de su propio gobierno por no obedecer todos sus deseos. Ni su vicepresidente Mike Pence irá a despedirlo el miércoles pero sí acudirá a la inauguración de su sucesor en el Capitolio.

En sus últimos momentos le retiraron lo que llamaba su arma mas potente, su cuenta de Twitter.

Sin embargo, algunos advierten que aún no se puede descartar que seguirá presente, ya que hoy se despidió diciendo que él y lo que describe como su movimiento “apenas hemos empezado”.