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En foros de EU invitan a mexicanos a participar en la 4T

En el foro participaron obreros y jornaleros, profesionistas, empresarios y artistas, entre otros. Foto Ap/ Archivo

David Brooks, corresponsal 

Nueva York. En un ciclo inicial de 13 foros consultivos para mexicanos en el exterior junto con decenas de intercambios y reuniones en Texas, Arizona, California, Illinois, que concluyó la noche del domingo en esta ciudad, el gobierno de México convocó a diversos sectores de la diáspora mexicana con el propósito de invitarlos a que participen en la llamada 4ta Transformación.

La diversidad de voces -obreros y jornaleros, profesionistas, empresarios, artistas, estudiantes, indígenas, comerciantes y más de la comunidad mexicana- expresó una amplia gama de preocupaciones, solicitudes de apoyo, demandas, hartazgo y una firme pero frágil esperanza en que “ahora sí, el nuevo gobierno cumpla con sus promesas de cambio”.

Bajo la coordinación del nuevo director del Instituto de los Mexicanos en el Exterior (IME), Roberto Valdovinos, y su equipo junto con los consulados de las 13 ciudades -incluyendo Dallas, Houston, Tucson, Los Ángeles, Sacramento, Fresno, Chicago y Nueva York- esta iniciativa prometió que “por primera vez las propuestas de la comunidad mexicana en Estados Unidos serán incluida en el Plan Nacional de Desarrollo”.

Aquí como en los otros foros consultivos, Valdovinos declaró ante los asistentes que la visión del gobierno de Andrés Manuel López Obrador es que “las comunidades mexicanas en el exterior son igual de importantes que las de México” y que esa comunidad de 12 millones de mexicanos en Estados Unidos debe participar en los cambios que se requieren en México.

Al evaluar este primer ciclo de consultas, Valdovinos, dijo a La Jornada que “la gente realmente participó con mucho entusiasmo, constantemente ofreciendo propuestas. En algunos lugares, había gente que se esperaba hasta el final para tomar la palabra porque nadie nunca jamás les había consultado sobre nada… y de repente sacaban del alma asuntos sobre como han sido tratados. En muchos sentidos fue muy noble”.

Contó que mucha gente, a pesar de sus sospechas y enojo con las autoridades mexicanas, expresó su disposición a ayudar transformar la relación entre comunidad y consulado como también entre ellos y su gobierno, o sea, de “ser parte del proceso del cambio”.

Entre lo mas común en los foros, comentó, fueron las quejas sobre el trato que reciben de su propio gobierno, de expresiones “elitistas, racistas, arrogantes” en los consulados.

En Nueva York, igual que en casi todos los otros foros, los conflictos, divisiones y disputas tanto dentro de la comunidad y, aún más marcado, entre la comunidad y el gobierno estuvieron presentes, algo seguramente más agudo por la feroz ofensiva anti-migrante en Estados Unidos impulsada por el régimen de Donald Trump.

En los foros algunos de los cuales llegaron a tener más de 500 personas y otros, como el de Nueva York, llegaron a 180, se recibió un abanico de propuestas: apoyo para educación y capacitación de la comunidades, la idea de algún tipo e seguro “para emergencias” y/o para jubilados, mecanismos confiables para invertir en México, crear “casas de cultura” y otros tipos de proyectos culturales que rescatan tanto las tradiciones aquí, como a los jóvenes, y, repetidamente, facilitar el voto desde el exterior y poder ejercerlo desde los consulados.

A la vez, se repetía la insistencia en la “transparencia” sobre cómo se distribuyen los recursos oficiales a las comunidades aquí, de casos de las ONG “corruptas” y organizaciones apoyadas por consulados que son realmente “parásitos” de la comunidad.

También brotó esa ira profunda que nace de las humillaciones y sufrimiento de la gente, desde que toman la decisión de salir de México, el viacrucis para llegar, las condiciones laborales, de vivienda, de salud ni hablar de la discriminación que se padecen aquí, y de colmo, también el trato con las autoridades mexicanas aquí y en los retornos a México.

A la vez, muchos afirmaban que “este presidente parece ser diferente” a “los anteriores ratas”, y la esperanza de que “nos escuche”. Uno dijo que quisiera ir personalmente a entregarle propuestas a López Obrador, “pero no puedo, no tengo papeles”.

Pero al igual que en México, otros también criticaron algunas medidas del nuevo gobierno, por ejemplo sobre los mega-proyectos y el trato con las comunidades indígenas.

Preguntado qué es lo que se necesita entender por el nuevo gobierno sobre la comunidad aquí después de esta primera etapa, Valdovinos respondió “que la diplomacia tradicional vertical… tiene que acabar. Hay que incorporar mucho más a las comunidades, y de forma activa”.

JSL
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