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Exigen justicia a 15 años de la masacre de Beslán, Osetia del Norte

Los familiares de las 334 víctimas mortales, 186 niños entre ellas, siguen sin creer la versión oficial de la masacre en la escuela de Beslán, Osetia del Norte, hace quince años. Foto: Ap

Juan Pablo Duch

Moscú. Quince años después de ocurrida la tragedia de Beslán –cuando un grupo armado de separatistas chechenos tomó como rehenes a las casi mil 200 personas (entre alumnos, maestros y padres de familia) que asistieron a la ceremonia del comienzo de clases, el 1 de septiembre de 2004, en una escuela de esa pequeña localidad de Osetia del Norte, en el Cáucaso ruso, y que concluyó tres días más tarde con una masacre–, los familiares de las 334 víctimas mortales, 186 niños entre ellas, siguen sin creer la versión oficial.

Según ésta, en resumen, los atacantes, que exigían el retiro de las tropas rusas de Chechenia, se negaron de manera tajante a sostener negociaciones para liberar a los rehenes, detonaron una bomba en la sala deportiva de la escuela donde había casi 200 rehenes y ello de modo inesperado forzó el comienzo de la operación de las unidades especiales para liberar a los retenidos, mientras los miembros del comando checheno intentaron protegerse usando a los niños como escudo humano, sin dudar en dispararles a la espalda si éstos trataban de huir.

La organización Madres de Beslán, que agrupa a mujeres que perdieron a sus hijos durante la operación de rescate, lleva años sin obtener respuesta de las autoridades a preguntas sobre importantes hechos, que tardaron en ser conocidos y podrían haber cambiado el trágico desenlace.

Quieren saber, por ejemplo, cómo es posible que los servicios de seguridad rusos, a través de los agentes que lograron infiltrar entre los separatistas chechenos, hayan tenido desde horas antes conocimiento de que iba a producirse el secuestro masivo en la escuela de Beslán y nada hicieron para impedirlo.

Se sienten engañadas al escuchar los testimonios que demuestran que los atacantes pidieron negociar desde el primer momento y las autoridades rusas informaron lo contrario, mientras preparaban el asalto de la escuela. No entienden por qué el Kremlin no quiso dar ninguna garantía a Aslan Masjadov, presidente checheno en la clandestinidad, que en principio aceptó mediar con los secuestradores, entorpeciendo las gestiones de quienes se ofrecieron para contactar con su entorno.

Y lo que más dolor causa a los familiares de la víctimas mortales es que las primeras explosiones –principal conclusión del estudio del entonces diputado Yuri Saveliev, doctor en ciencias técnicas y miembro de la comisión parlamentaria sobre Beslán– se causaron desde fuera con morteros y lanzagranadas desde la azotea de un edificio contiguo a la sala deportiva de la escuela, lo cual desató un incendio, hizo que el techo de desplomara y murieran calcinados casi todos los que se encontraban debajo, niños en su mayoría.

En otras palabras, Madres de Beslán tiene la certeza de que la mayor parte de los rehenes murieron por las balas y bombas de las fuerzas federales, sostiene que hubo disparos de tanques en zonas de la escuela con niños dentro, en contra de la versión oficial de que sólo había atacantes chechenos, y lamenta que el Kremlin rechace admitir que cometió errores en la operación para liberar rehenes, presentándola además como un acto heroico de los servicios secretos.

Yelena Milashina, reportera de Novaya Gazeta, afirma que en ese contexto no sorprende que hasta ahora, quince años más tarde, la investigación de la procuraduría sobre Beslán siga abierta, y aunque hace tiempo que no se consigue ningún avance, tampoco se cierra –en su opinión– para que los familiares de las víctimas mortales no puedan acceder a los materiales del caso y conocer lo que pasó en realidad.

JSL
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