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Frente a Trump, temor y resistencia

Para movimientos de derechos civiles como Black Lives Matter la elección representa el triunfo de gente ligada con movimientos racistas y, por lo tanto, cunde preocupación sobre el futuro inmediato. Foto afp

David Brooks, corresponsal

Nueva York. Myles, un niño afroestadunidense de 5 años de edad, le grita a una niña en su kínder, “te voy a matar”. La maestra preocupada le pregunta por qué dijo tal cosa, pero Myles rehúsa contestar. La maestra se lo comenta a su madre, y ella responde que por supuesto hablará con su hijo, pero le pregunta, ¿será por todo lo que escuchan sobre esta elección?, y le explica que Myles llegó a la casa unos días antes y le dijo a su madre: “dicen que Trump va a matar a todos los que tienen la piel café. Mamá, yo tengo piel café”.

El clima de temor generado por la elección de Donald Trump se expresa por todos lados. Varias maestras más de escuelas públicas han contado a La Jornada incidentes como el de Myles, escuchando a niños en primaria comentar que Trump va a construir un muro y que por lo tanto ya no podrán ver a sus abuelos en Medio Oriente, otra versión es que con ese muro, ya no podrán ir ni al supermercado y no tendrán comida, y por supuesto entre inmigrantes se repiten los temores de que los niños podrían regresar de la escuela para encontrar que sus padres fueron detenidos para ser deportados.

“¿Qué será de nosotros?”, es la pregunta que reciben incesantemente los abogados de inmigración, la que se hace la gente entre sí en comunidades inmigrantes por todo el país.

Desde la Torre Trump siguen apareciendo diversas voces con mensajes ambiguos, no necesariamente “oficiales” pero aterradores, sobre lo que el presidente electo y su gobierno en formación están contemplando para migración, control de la comunidad musulmana y la implementación de medidas de “ley y orden”. Al no precisar, detonan la especulación intensa de lo que podría o no hacer Trump al llegar a la Casa Blanca. Y con ello, nutren el clima de incertidumbre y temor.

Desde la elección, el Southern Poverty Law Center, que monitorea movimientos extremistas de derecha, ha recibido quejas de más de 400 instancias de intimidación y hostigamiento contra minorías, y la Anti Defamation League reporta una proliferación de vandalismo antisemita. El FBI informó que en 2015, durante la contienda, se registró un incremento del 67 por ciento en crímenes de odio contra musulmanes, y una alza del 7 por ciento en todo tipo de crimen de odio.

Por otro lado, para movimientos de derechos civiles como Black Lives Matter y organizaciones de defensa de libertades civiles que surgieron en torno a la violencia policiaca contra afroestadunidenses y latinos, la elección representa el triunfo no sólo de los que elogian eso de “ley y orden”, sino de gente ligada con movimientos racistas y, por lo tanto, cunde preocupación sobre el futuro inmediato.

No pocos indican que el triunfo de Trump ha envalentonado a agrupaciones extremistas racistas, incluyendo al Ku Klux Klan, y a grupos neo nazis que han festejado el triunfo de Trump como suyo.

Para enfrentar esto, se está generando todo un abanico de expresiones de resistencia. Hay reuniones de emergencia en comunidades inmigrantes como también entre las musulmanas por todo el país para preparar medidas de protección, para educar a todos sobre sus muy limitados derechos si llega “la migra”, y para pensar cómo enfrentar la ola antimigrante que se espera, más allá de la que ya se padece cotidianamente en este país.

Esta semana hubo acciones de abandono de clases por miles de estudiantes en universidades en todo el país con la demanda de que estas instituciones se proclamen “santuarios” para proteger a los estudiantes inmigrantes y los derechos de todos que podrían ser atacados por el nuevo gobierno -la universidad de Michigan, en San Diego, en Rutgers, Pomona College, entre más de unas 40, se sumaron a la acción.

En Swarthmore, Pennsylvania, cientos -incluyendo no solo estudiantes, sino profesores y administradores- abandonaron salones y oficinas para manifestarse contra Trump y comprometerse a defender a sus colegas vulnerables, y entregaron una petición a la rectora firmada por casi toda la comunidad académica para proclamar como santuario a esa universidad.

Junto con el de Nueva York (como reportó ayer La Jornada), los alcaldes de Los Ángeles, Seattle, San Francisco, Filadelfia, Minneapolis y otras ciudades prometieron defender a sus comunidades inmigrantes, al igual que el gobernador de Connecticut. Los jefes de policía de Los Ángeles, Denver y Boston afirmaron que no colaborarán con el gobierno de Trump en esfuerzos de deportación. Varios de estos también han prometido no cooperar con medidas contra las comunidades musulmanas.

Iglesias de diversas religiones se están sumando al movimiento de santuario. Un centro presbiteriano en el estado de Nueva York no sólo se proclamó santuario sino también informó que, aunque ellos son mayoritariamente blancos, si los musulmanes en su región son obligados a registrarse ante autoridades, ellos también se registrarán junto con ellos en acto de protesta.

La conferencia de obispos católicos envío una carta de felicitación al presidente electo en donde en el mismo párrafo aseguran a las comunidades migrantes y refugiados que “pueden estar seguros de nuestra solidaridad y acompañamiento” en este país, y donde instan a todo político a darles la bienvenida.

A la vez, como parte de su mensaje, eligieron como vicepresidente del organismo al arzobispo José H. Gómez de Los Ángeles, un inmigrante mexicano.

A ver si de todo esto habrá una respuesta para Myles y millones de niños más que han sido atacados con esa arma oficial del temor.