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La única salida es la apertura de un proceso democrático: Sergio Ramírez

El narrador nicaragüense Sergio Ramírez advirtió que después de la “sangre derramada” la única salida que ve al conflicto que persiste en su país es la apertura de un “proceso democrático libre, transparente y supervisado por los organismos internacionales”. Foto: Afp

Armando G. Tejeda

Madrid.- El narrador nicaragüense Sergio Ramírez advirtió que después de la “sangre derramada” la única salida que ve al conflicto que persiste en su país es la apertura de un “proceso democrático libre, transparente y supervisado por los organismos internacionales”. A juicio del recién galardonado con el Premio Cervantes, la “marcha atrás” de Daniel Ortega en su plan de reforma del sistema de Seguridad Social “no es suficiente”.

El primer escritor centroamericano en recibir el Premio Cervantes ha seguido con mucho interés todo lo que ocurre al otro lado del Atlántico; los movimientos que hace el gobierno de su antiguo compañero de filas en el Frente Sandinista y la postura de los jóvenes que lideran las movilizaciones para derrocar al gobierno.

En una entrevista en la emisora Cope, el autor de Adiós muchachos comentó sobre la necesidad de leer hoy día ese libro para entender la compleja actualidad de su país, sobre todo porque habla precisamente de esa revolución sandinista que ilusionó a un pueblo por un futuro con más justicia, libertad y democracia. Ramírez explicó: “escribí este libro como una reflexión sentimental, más que política, de mis años en la revolución sandinista. Cuando me despedí de mis antiguos compañeros. Lo que está expresado en ese libro no ha perdido actualidad respecto de lo que está pasando hoy día en Nicaragua y cómo el país por fin ha despertado contra un régimen que está muy lejos de ser democrático”.

Tras recordar la compleja geopolítica internacional de aquella época, en plena guerra fría, Ramírez advirtió que tras perder el poder y entregar el gobierno a Violeta Chamorro, el que fue su partido se transformó: “Siguió la debacle del Frente Sandinista por rumbos que ya no eran éticos y de ahí vino la gran división que se dio dentro de las filas del partido”.

En cuanto al origen de la movilización que tiene en jaque al gobierno de Daniel Ortega, Ramírez explicó que a pesar del control que tiene el régimen sobre la mayoría de las organizaciones estudiantiles, finalmente se generó una protesta estudiantil plena y ha sido en parte porque, a juicio del novelista, “todo esto, como decimos en Nicaragua, estaba pegado con saliva. La verdad es que la mayoría de la gente quiere vivir en un régimen democrático y creo que eso es lo que se va a cristalizar”.

A la pregunta de ¿cuál es la salida al conflicto? Ramírez contestó: “Daniel Ortega se echó para atrás y anuló las reformas al régimen de la Seguridad Social que eran leoninas contra los trabajadores, los empresarios de todo tamaño y contra las pensiones. Esa medida se anuló y se limpió la mesa para un diálogo, pero hoy, miles de ciudadanos esperan que toda esta sangre derramada, todo este esfuerzo de los muchachos no vaya a ser en vano. De manera que en este diálogo no se van a discutir nada más los porcentajes que se van a quitar a las empresas y a los trabajadores. Eso sería inicuo e ínfimo. Aquí tiene que hablarse en primer lugar de una reforma profunda al sistema electoral, que está corrompido, que está en manos del partido en el gobierno y si no hay apertura hacia un proceso democrático libre, transparente y supervisado por los organismos internacionales, es muy poco lo que vamos a hacer. Y vamos a volver al principio, es decir, a la violencia”.

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