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Lula: demorará, pero voy a vencer en esta batalla

El ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva fue trasladado el sábado por la noche a Sao Paulo en medio de un fuerte dispositivo de seguridad. Tras realizarle un examen físico en la sede de la Policía Federal fue llevado al aeropuerto de Congonhas, de donde partió en avioneta rumbo a Curitiba. Foto: Xinhua

AFP, DPA Y REUTERS

Curitiba, Brasil.- “Estoy con la conciencia tranquila. Puede demorar un poco, pero voy a vencer esta batalla”, aseguró el ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva en un video grabado el viernes pasado y divulgado este domingo en su página de Facebook, tras haber pasado su primera noche en la cárcel, en cuyas afueras cientos de seguidores mantienen una “vigilia permanente” para exigir su liberación, en abierto desafío después de que en la noche del sábado la policía reprimió con gas lacrimógeno y balas de goma a partidarios del ex mandatario más popular de esta nación amazónica.
Un resquicio legal que puede derivar en la libertad del ex presidente Lula (2003-2010) se abrió este domingo. El juez del Supremo Tribunal Federal (STF) Marco Aurélio Mello anunció que este miércoles pedirá incluir en la agenda un debate para reconsiderar un fallo de 2016 que autoriza encarcelar a personas cuyas sentencias sean ratificadas en segunda instancia, aunque aún dispongan de recursos judiciales. Esa decisión del STF posibilitó que el juez Sérgio Moro ordenara la prisión de Lula.
Varios jueces se han pronunciado públicamente en semanas recientes para que se revise y revierta ese fallo, medida que según críticos sería un golpe contra los esfuerzos anticorrupción, ya que el proceso de apelaciones puede llevar años o incluso décadas en el complejo sistema legal brasileño, lo que garantizaba impunidad para quienes tuvieran recursos económicos para estar presentando innumerables apelaciones técnicas.
La magistrada Rosa Weber, cuyo voto el jueves pasado contra el recurso de habeas corpus marcó el fiel de la balanza contra el recurso presentado por Lula, y dio luz verde al juez Moro para encarcelarlo, dio a entender en esa misma sesión que era favorable a la jurisprudencia actual, aunque no al juzgar un caso específico, sino cuando el asunto fuera tratado en forma general.
De revertirse el fallo Lula recuperaría su libertad. Tampoco se descarta que alguno de los jueces del STF pida tiempo para revisar el tema, lo que puede suspender esta discusión por tiempo indefinido.
Lula, de 72 años, llegó en helicóptero la noche del sábado al penal donde empezó a purgar su sentencia de 12 años y un mes, producto de la operación Lavado Rápido, en un juicio en el que se le acusó de corrupción y lavado de dinero sin que se presentara una sola prueba. Es el primer ex presidente de Brasil encarcelado por un delito común.
Su llegada causó conmoción en esta ciudad conservadora, con enfrentamientos entre simpatizantes de Lula y agentes policiacos que dejaron ocho heridos.
“Curitiba será el centro de nuestra acción política. Saldremos de aquí cuando salga Lula. Esta vigilia será permanente”, proclamó la presidenta del Partido de los Trabajadores (PT), Gleisi Hoffmann, después de que la policía lanzó bombas de gas lacrimógeno y balas de goma para dispersar a la multitud.
Lula, quien lidera las encuestas para las elecciones de octubre, “no es un preso común, es un preso político, el primero después de la reapertura democrática”, en 1985, añadió Hoffman.
Partidos políticos y movimientos sociales de izquierda comenzaron este domingo a organizar la “resistencia”.
El ex presidente, quien se declara inocente y perseguido por las “élites”, se dice esperanzado. “Estoy con la conciencia tranquila. Puede demorar un poco, pero voy a vencer esta batalla”, dijo a sus seguidores en el video publicado en Facebook.
“Buen fin de semana y, si Dios quiere, quién sabe, la semana que viene estaremos juntos”, escribió.
Lula está recluido en la Superintendencia, el cuartel de la Policía Federal de Curitiba. Su celda, de 15 metros cuadrados, está en el cuarto piso y aislada de las demás. Comenzó a ser preparada hace dos meses. Era usada para alojar a agentes que llegaban de otras ciudades para participar en algún operativo en esa sureña localidad, por lo que no tiene barrotes en la puerta, sólo en la parte exterior su única una ventana. Tendrá derecho a tomar dos horas de sol al día.
Tiene una cama individual, una pequeña mesa, además de un baño privado con inodoro y regadera con agua caliente. Este domingo desayunó pan con mantequilla y café, y se le permitió ver el partido de su equipo de futbol, el Corinthians, que se impuso en penales (1-0) al Palmeiras en la final de campeonato del estado, informó el portal noticioso G1.
Poco antes de empezar el encuentro, los jugadores del Corinthians desplegaron una manta en la que se leía “Fuerza Lula”.
Cristiano Zanin, abogado del ex presidente, dijo, tras visitarlo en la prisión, que él está bien, aunque indignado.
El 15 de agosto es la fecha límite que los partidos políticos tienen para inscribir a sus candidatos ante el Tribunal Superior Electoral (TSE), la única instancia que puede decidir si una candidatura es válida o no.
Si, como se presume, el TSE invalida la candidatura de Lula, con base en la aplicación del “expediente limpio”, la defensa del político todavía podrá entrar con un recurso al Supremo Tribunal de Justicia (STJ), la segunda corte del país. En el caso de que el TSJ rechace el pedido, la siguiente instancia sería el STF, la máxima instancia judicial.
La medida cautelar con la que la defensa podría entrar a ambos tribunales se asienta en que, incluso en la cárcel, Lula aún no ha agotado sus recursos de apelación ante el STJ y el STF para probar su inocencia. Es decir, existe la posibilidad de pedir un efecto suspensivo de la inelegibilidad del ex mandatario hasta que eso suceda.
En el caso de que alguno de los dos tribunales aceptara suspender la decisión del TSE, y mientras no exista una decisión de última instancia sobre su ineligibilidad, Lula podría hacer campaña desde la cárcel, participar en la elección y, por supuesto, tener posibilidades de ganar.
Si eso finalmente sucediera, Brasil entraría en una situación casi surrealista: para que los votos de Lula se validen, el registro de su candidatura debería ser aceptado. En caso contrario, la elección podría ser anulada, lo que generaría un escándalo de enormes proporciones.
“Hasta 2015 era necesario que más de la mitad de los votos fueran considerados nulos para anular una elección, pero ahora, si el vencedor por votación mayoritaria tiene sus votos anulados, ya sea por suspensión de registro, pérdida de mandato o anulación de diploma electoral, la elección también es nula”, explicó el profesor de derecho electoral Joao Paulo Oliveira al diario Estado de Minas.
El sistema judicial brasileño es tan complejo y posee tantos recovecos, “letras chicas” y posibles interpretaciones que, se estima, en el caso de que Lula decidiera ir hasta lo último con su candidatura, se podrían adoptar medidas extraordinarias debido a la importancia del caso y para evitar una crisis mayor.
Por ejemplo, si el ex presidente decide apelar a la esperada negativa del TSE, las cortes del país podrían apresurar sus procedimientos para tener una respuesta rápida. En el caso de que una candidatura fuera invalidada, los partidos tienen hasta el 17 de septiembre, 20 días antes de la elección, para cambiar de candidato.
Si Lula sale de prisión gracias a algún recurso presentado por su defensa, el procedimiento sería exactamente el mismo, con la única diferencia de que, para la opinión pública no será lo mismo un candidato libre que uno arrestado.
Otra opción sería que el propio Lula decidiera abandonar la contienda. En ese caso, quienes parecen “ir en punta” para representar al PT son Fernando Haddad, ex alcalde de la ciudad de Sao Paulo, y Jacques Wagner, ex gobernador del estado de Bahía.

JSL
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