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El mexicano Eugenio Caballero gana el Goya por mejor dirección artística

El mexicano Eugenio Caballero. Foto tomada del sitio www.imcine.gob.mx

Afp

Madrid. El mexicano Eugenio Caballero fue galardonado este sábado con el Goya por mejor dirección artística por su labor en la película Un monstruo viene a verme.

Con un guion magistral y un eficaz elenco de actores, el thriller Tarde para la ira, ópera prima de Raúl Arévalo, se impuso este sábado como la mejor película española en la 31ª gala de los Goya.

La cinta venció a la favorita Un monstruo viene a verme de Juan Antonio Bayona, al melodrama Julieta de Pedro Almodóvar y a los thrillers El hombre de las mil caras de Alberto Rodríguez y Que Dios nos perdone de Rodrigo Sorogoyen.

En total, la cinta se llevó cuatro estatuillas del busto del pintor Francisco de Goya, incluido el de mejor director novel para Arévalo.

Ganar la mejor película supone un triunfo muy especial para el actor, quien tras brillar como coprotagonista en La isla mínima (Alberto Rodríguez, 2014) se ha estrenado como director con esta obra.

El propio Arévalo escribió el guion, junto con su amigo David Pulido, psicólogo y debutante en el mundo del cine, un texto que les valió el trofeo a mejor guion original en los Goya, el equivalente español de los Óscar.

Juntos proponen al espectador una cinta que comienza como un triángulo amoroso: Josete, rentista y soltero, está enamorado de Ana, camarera de un bar que espera nerviosamente la salida de prisión de su novio Curro, con el que tiene un hijo pequeño.

Sin embargo, lo que parece una historia de amor contrariado se transforma, por obra y gracia de una sola frase, en el relato de una venganza calculada al milímetro.

A partir de ese momento, Josete (interpretado por Antonio de la Torre) resultará ser un manipulador decidido a encontrar y ajusticiar a los culpables de un crimen que arruinó su vida: la muerte de su novia a manos de los atracadores de una joyería, ocho años atrás.

Para ello se servirá habilidosamente del violento Curro (Luis Callejo), recién salido de la cárcel por su complicidad con aquel crimen.

A lo largo de una hora y media, la película desarrolla con ritmo y tensión creciente una narración ambientada primero en barrios populares de Madrid y luego en las llanuras amarillentas de la provincia de Segovia.

Al dúo protagónico se suman Ruth Díaz, pareja de Curro, Raúl Jiménez y Manolo Solo, estos últimos en el papel de ex delincuentes reciclados y finalmente ejecutados por el vengativo Josete.