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Muere Leonard Cohen

Leonard Cohen en una imagen de 2012. Foto Afp/ Joel Saget

Pablo Espinosa

El poeta, narrador, compositor y cantante Leonard Norman Cohen trascendió la noche de este jueves, a la edad de 82 años.

Sus seres más cercanos, su familia, sus músicos, dieron así la noticia, en su página oficial en la web: “Con profunda pena reportamos que el legendario poeta, compositor y artista Leonard Cohen ha trascendido.

“Hemos perdido uno de los músicos más reverenciados y uno de los más prolíficos visionarios.

“El funeral tendrá lugar en Los Angeles en fecha que daremos a conocer más tarde. Su familia agradece la privacidad que nos brinden durante este tiempo de duelo”.

El sábado 29 de octubre, La Jornada dio a conocer la despedida que preparó el artista.

Leonard Cohen nació en Montreal, el 21 de septiembre de 1934. Su madre, Jasha Klinitsky y su padre, Natham Cohen, provienen de familias inmigrantes de ascendencia polaca y lituana.

Natham falleció cuando Leonard tenía 9 años y este realizó un ritual íntimo: tomó de la recámara de su padre una de sus corbatas y junto a un papel donde le escribió pensamientos, lo enterró en el jardín de su casa.

Ese ritual lo preparó ahora. Su disco póstumo, You want it darker, es su despedida.

“Hineni, hineni. I´m ready, my Lord”, son sus palabras iniciales en ese trabajo.

Su última entrevista la concedió a The New Yorker, donde anunció que le quedaba poco de vida. Hasta el momento, sólo se ha confirmado un problema serio en la columna vertebral y problemas naturales de la edad. Luego bromeó, como fue su costumbre: “Creo que estaba exagerando, siempre he sido propenso a ser dramático –ironizó– pero en realidad tengo planeado vivir para siempre”.

La dualidad Eros/Thánatos está presente, como un canto a la vida, en toda su obra: una pila de libros de su autoría que incluyen narrativa, poesía, prosa, canción y novela. Dos de esos libros consideró como sus más importantes obras: El libro de la dicha, y El libro de los anhelos.

Cuando recibió el Premio Príncipe de Asturias, el 21 de octubre de 2001 en Oviedo, España, comenzó su ajuste de cuentas final:

“Hoy que soy un hombre mayor, me doy cuenta de que no he dicho gracias por todo lo que he recibido, así que hoy vengo aquí a agradecer a todos porque cuando era adolescente y anhelaba una voz, Lorca me permitió una voz propia, dentro de los estrictos límites de la dignidad y la belleza”.

Contó entonces lo que sucedió una tarde de su adolescencia en el pequeño parque y jardín de su infancia, donde un joven tocaba aires flamencos en su guitarra, rodeado de muchachas, y el pequeño Leonard le pidió le diera clases de guitarra y así fue; en la primera sesión el aprendiz fracasó, en la segunda y en la tercera logró aprender una progresión de seis acordes y para la cuarta sesión el joven maestro flamenco no asistió. Se había suicidado.

Dijo años más tarde a su biógrafo y traductor al español Alberto Manzano, de acuerdo con un testimonio recogido en el libro Palabras, poemas y recuerdos de Leonard Cohen (Ediciones Alfabia):

“Me pusieron el sanbenito de mujeriego. Y como digo en uno de los poemas, mi reputación de mujeriego fue un chiste que me hizo reír con amargura las diez mil noches que pasé solo. Como si fuera el único hombre que se ha sentido así por las mujeres. Como si fuera la única persona que ha establecido conexión con el sexo opuesto”.

En su despedida, su disco póstumo You want it darker, Leonard Cohen rinde homenaje y anuncia que seguirá en su camino a quien fue el amor de su vida: la noruega Marianne Ihle, quien falleció hace tres meses, el 28 de julio pasado, y a quien le dirigió una carta donde le dijo: “sólo quiero desearte un buen viaje. Adiós, mi vieja amiga. Todo el amor. Te veré en el camino”.

Marianne es la protagonista de So long Marianne y Bir on the wire, entre otras piezas clásicas de Cohen, quien se refiere a ella en su último disco así: “my falling angel”.

Enmedio de un periodo de sequía creativa, luego de escribir Chelsea Hotel, donde narra su breve amorío con Janis Joplin, Leonard Cohen conoce a Kyozan Joshu Sasaki Roshi, quien será su maestro zen. Ingresó al monasterio Mount Baldy, ubicado en las montañas de San Gabriel, en Los Angeles National Forest, de California, y se ordenó monje budista.

En su ausencia, su antigua representante Kelley Lynch, enamorada y al sentirse abandonada, se fue con los ahorros del artista: cinco millones de dólares. Lo cual significó el regreso de Cohen a los escenarios y a los estudios de grabación. Largas giras, intensas sesiones de grabación, hasta el final: su último disco, You want it darker, lo grabó postrado en una silla terapéutica debido a severos problemas en la columna vertebral. A su lado estuvieron hasta el último momento su hija Lorca (pareja del músico Rufus Wainwright, quien puso en música los sonetos de amor de Shakespeare) y su hijo Adam, quien produjo el disco póstumo.

Su obra maestra final es You want it darker, culminación de una trilogía, que comenzó con los discos Old Ideas y Popular Problems, con piezas de profunda poesía.

En Old Ideas condensa en los siguientes versos su ambición estética:

Danza tu belleza con un violín en llamas

hazme bailar a través del pánico hasta que recupere mi centro

méceme como rama de olivo

y transmígrate en ave que vuelve a casa

Llévame bailando hasta que el amor se acabe.

Dance me till the end of love.