Rechaza INM colocación de muro de púas en frontera con Texas
24 mayo, 2022
Milagro del Vístula y otros portentos
24 mayo, 2022

Muere trabajador mapuche durante emboscada a balazos en La Araucanía

En redes sociales, el presidente chileno Gabriel Boric lamentó la muerte del trabajador mapuche y señaló que “no vamos a tolerar que la violencia se imponga como método de resolución de conflictos”. Foto Afp

Aldo Anfossi, Especial para ‘’La Jornada’’

Santiago. La crisis de seguridad, de ausencia del Estado y de creciente violencia e insurgencia en la «macrozona sur» de Chile -el Wallmapu, o territorio ancestral de los mapuche-, registró este martes otra subida en su gravedad, cuando desconocidos emboscaron y tirotearon un microbús que transportaba a unos 30 trabajadores forestales, todos de esa etnia originaria, causando la muerte a uno de ellos.

Juan Segundo Catril Neculqueo, de 66 años, falleció la tarde del martes en el hospital de Temuco, 680 kilómetros al sur de Santiago y capital de la Región de La Araucanía, a causa de un proyectil balístico que recibió en la cabeza; otros dos trabajadores resultaron heridos y estaban fuera de peligro.

La emboscada ocurrió cerca de las 8:00 horas en un camino interior que une las localidades de Lumaco y Tirúa, en el límite entre las regiones del Biobío y de La Araucanía, cuando los obreros se dirigían a un predio de la Forestal Mininco, a reforestar con especies nativas. En imágenes de televisión, el automotor mostraba múltiples impactos por perdigones de escopeta en su carrocería y también vidrios destruidos.

La Coordinadora Arauco Malleco (CAM), una de las organizaciones de resistencia territorial mapuche que opera en esa zona, rápidamente negó cualquier responsabilidad en lo sucedido.

«La CAM se desliga categóricamente del ataque realizado en contra de trabajadores ocurrida en los alrededores de (la localidad de) Capitán Pastene. La CAM realiza sabotajes a faenas forestales, maquinarias e insumos del gran capital. La CAM no ataca a trabajadores y menos a mapuche», dijo en redes sociales.

Ninguna organización se atribuyó el ataque.

Los hechos provocaron severos cuestionamientos a la eficacia del «estado de excepción acotado» en la macrozona que activó el presidente, Gabriel Boric, la semana pasada y que se traduce en la movilización de tropas militares para la custodia de las carreteras y garantizar el libre tránsito de personas y mercancías. El gobierno recibió severos reproches particularmente de sectores ultraderechistas que exigieron dictar «estado de sitio», es decir, la suspensión de garantías constitucionales, y que el ejército se despliegue por todo el territorio en conflicto y con amplias facultades para operar.

El presidente Boric, en un mensaje que publicó en sus redes sociales», dijo que «nuevamente la violencia ha cobrado una víctima. Lo dije esta mañana y lo reafirmo ahora: no vamos a tolerar que la violencia se imponga como método de resolución de conflictos, ni que ese sea el rumbo del país. Mi solidaridad y pesar a la familia de Juan Segundo Catril Neculqueo».

La ministra del Interior, Izkia Siches, expresó «nuestro absoluto rechazo a los actos de violencia que hemos presenciado en Arauco», agregando que «he solicitado a nuestro delegado presidencial presentar las querellas correspondientes, así como también acompañar a la familia de este hombre trabajador, que nuevamente es una víctima más de la violencia que impera en nuestro sur».

Siches -que apenas asumida en su cargo en marzo, experimentó ser repelida con disparos al aire cuando intentó ingresar sin coordinación previa a la comunidad indígena de Temocuicui-, insistió en que «nuestro gobierno está empeñado en abordar los problemas de fondo» – las demandas de restitución de tierras y de autonomía por los mapuche-, pero que «también se hace cargo de la arista de seguridad».

También en otro sector de la macro zona, en la comuna de Arauco, varias decenas de comuneros mapuche forzaron a que un contingente de Carabineros que estaba a cargo de la protección de una hacienda forestal, abandonaran el lugar tras ser advertidos que de no hacerlo deberían «atenerse a las consecuencias».

La policía solicitó a la fiscalía, para mantener el resguardo, la disposición de dependencias «blindadas», con las que no cuentan en estos momentos, tras lo cual se suspendió la orden judicial de dar protección al Fundo Quidico.

En el Wallmapu, de unos 72 mil kilómetros cuadrados de extensión, ocurre de manera creciente desde hace 20 años un movimiento indigenista rupturista por la devolución de sus territorios originales, que ha dejado decenas de muertos, tanto mapuche como huincas (chilenos, blancos).