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Oposición chilena exige destitución del general a cargo de la policía

Policías arrastran a un manifestante inconsciente en una protesta en Santiago. Foto Ap/Archivo

Aldo Anfonssi/ Especial para La Jornada 

Santiago. La muerte de un hincha del fútbol chileno, aplastado por un camión de Carabineros a la salida del estadio tras concluir un partido entre los clubes Colo Colo y Palestino, comenzando su participación en el torneo 2020, encendió las alarmas e intensificó los temores de que sirva como combustible para reimpulsar la violencia que ha acompañado el estallido social iniciado el 18 de octubre de 2019.

Jorge Mora Herrera (37) cruzaba anoche una calle a la salida del estadio Monumental cuando un camión de Carabineros utilizado para transportar caballos, pasó raudamente golpeándolo y arrojándolo al piso para luego aplastar el cuerpo y fugarse del lugar. La víctima fue ingresada muerta a un hospital. De acuerdo a la versión policial, el chofer del camión, un carabinero que ahora se encuentra detenido y quien será procesado, debió emprender la marcha cuando el vehículo, estacionado junto al estadio, fue atacado a pedradas por una turba de barristas que salían del recinto.

La Garra Blanca, la violenta barra brava de Colo Colo, publicó en redes sociales un mensaje donde amenaza con paralizar el torneo local: “Condenamos y repudiamos de forma enérgica el actuar y la persecución cobarde de Carabineros, contra la barra y el hincha colocolino en general. Seremos claros…. no vuelve más el fútbol hasta que paguen los asesinos del pueblo y quienes los amparan. Exigimos juicio y castigo!!! Quien siembra viento, cosecha tempestades”.

El antecedente inmediato de esa amenaza radica en que tras el estallido social del 18 de octubre de 2019, el torneo de primera división, al que le restaban seis fechas para concluir, fue suspendido durante semanas y terminado sin reanudarse, simplemente porque jugadores, aficionados y la falta de garantías así lo impusieron. Y tras lo ocurrido anoche y las protestas anunciadas desde ahora en adelante, a la que han prometido adherirse otras hinchadas, ese fantasma vuelve a hacerse presente.

Por lo pronto, el atropello y muerte de Mora Herrera provocó que un amplio sector de la oposición exigiera la destitución inmediata del general director de Carabineros, Mario Rozas, profundamente cuestionado en el cargo por la cantidad de tropelías cometidas por sus tropas en la represión de las manifestaciones.

El izquierdista Frente Amplio amenazó incluso con una acusación constitucional contra el ministro del Interior, Gonzalo Blumel, si Rozas no es removido y la centrista Democracia Cristiana planteó que el jefe policial “es incapaz de hacer cumplir un estándar mínimo de resguardo de los derechos fundamentales de la ciudadanía”.

Marcelo Barticciotto, un ídolo “colocolino” devenido en comentarista deportivo, dijo hoy en una declaración que leyó en Radio Cooperativa y que entregó también a La Jornada, que “con la muerte del joven hincha atropellado por un camión de Carabineros se empaño toda la fiesta de adentro la cancha, se tendrá que investigar, tendrá que haber sanciones, se tendrá que hacer justicia de una vez por todas, en un país que en el último tiempo se ha olvidado de la justicia, de la igualdad y de los mismos derechos y obligaciones para todos, esto no puede quedar impune y todos nosotros desde nuestra tribuna tenemos que obligar que así sea, si no estaríamos siendo responsables ante una muerte que se podría haber evitado y que le podía haber pasado a cualquiera”.

A una pregunta sobre si está en riesgo el campeonato y si esto unirá a las barras, respondió que “al menos las barras de Colo-Colo y de la Universidad de Chile ya amenazaron, está complicado el tema”.

El Club Colo Colo expresó que “repudiamos categóricamente el violento, irracional y desproporcionado actuar de Carabineros de Chile (…) que ha terminado con un brutal asesinato a un hincha de nuestra institución”, al agregar que “ha quedado demostrado que todo el énfasis que se ha puesto en retomar la actividad futbolística no se ha traducido en una preocupación por dar garantías a las y los hinchas del fútbol de poder asistir con tranquilidad a presenciar un espectáculo deportivo, sin sentir temor por sus vidas. El fútbol no puede permanecer en la indolencia frente a la descontrolada represión en contra de nuestro pueblo”, concluye el texto.

El fútbol profesional chileno tiene un expediente más que amplio de peleas que lo acompañan en estadios, calles y barriadas, incluyendo guerras internas y asesinatos selectivos. Pero tras el estallido social de octubre, ocurrió el fenómeno que las barras bravas pactaron una tregua –jamás reconocida públicamente- y compartieron calles y plazas de Chile, uniendo fuerzas incluso para enfrentarse a pedradas y golpes con la policía. Durante semanas, fue posible ver inéditas e inverosímiles imágenes de barristas enemigos acérrimos, uno al lado del otro ataviados con sus insignias e incluso abrazados.

En realidad la violencia social no ha cesado en los más de 100 días transcurridos desde octubre a la fecha, pero mutó de una situación generalizada en las principales urbes del país a brotes puntuales pero muy intensos en barriadas de Santiago, Antofagasta, Valparaíso y otras ciudades, donde han sido atacadas comisarías y patrullas policiales, así como actos de vandalismo y saqueos contra el espacio público y el comercio.

Protestas estudiantiles

La anormalidad existente en el país se constata además con la imposibilidad de que la Prueba de Selección Universitaria (PSU), un examen de admisión a universidades públicas y privadas que debían rendir alrededor de 290 mil estudiantes que egresan de secundaria, haya podido realizarse totalmente en las fechas originales programadas, fracasado parcialmente en una segunda ocasión esta semana y ahora se anuncia un tercer intento.

Ello pese al despliegue de miles de carabineros que han registrado bolsos y mochilas de estudiantes, que han sido sometidos a situaciones humillantes como cuestionar su presencia en determinado colegio presuntuoso dada su procedencia de una comuna popular, o bien someterlos a repentinos cambios de sede para redirigirlos a otro punto lejano de la ciudad o incluso a otra ciudad a cientos de kilómetros.

La realización de esta prueba, originalmente programada para el 6 de enero, fue saboteada expresamente por la Asamblea Coordinadora de Estudiantes de Secundaria (ACES), que impidió el ingreso a múltiples locales de rendición, y también se vio afectada por la filtración de los exámenes.

Así las cosas, un periodo estival que se preveía como de alguna calma, está ahora en veremos y desde ya se anticipa un mes de marzo que partirá a toda máquina con el inicio del año escolar y la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, el 8 de marzo, ocasión para la que se espera una súper multitudinaria marcha.

JSL
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