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Pedro Sánchez presenta programa social de cara a investidura

El candidato a la relección como primer ministro para un segundo mandato, el socialista Pedro Sánchez pronuncia su discurso desde el atril durante el primer día del debate de investidura parlamentaria para votar, en el Congreso de España. Foto: AFP

Armando G. Tejeda

El presidente del gobierno en funciones y aspirante a la reelección, el socialista Pedro Sánchez, enarboló durante su discurso de investidura una lista de “objetivos prioritarios” de cara a los próximos cuatro años, la mayoría de ellos de tinte social, ecológico y feminista. Un discurso con el que pretende terminar por vencer las todavía grandes dudas de su potencial aliado y socio privilegiado en el gobierno, Unidas Podemos (UP), con el que a menos de 24 horas para la primera votación parlamentaria aún no ha cerrado un acuerdo de gobierno.
Casi tres meses después de los comicios generales del 28 de abril pasado, el líder del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Pedro Sánchez, se presentó ante el Congreso de los Diputados como el único candidato con probabilidades de lograr la investidura. La nueva fragmentación del Parlamento español desterró el tradicional bipartidismo con el que se la derecha y la izquierda se alternaron el poder durante casi cuatro décadas. El Congreso de los Diputados de hoy tiene al PSOE como fuerza mayoritaria, con tan sólo 123 de los 350 escaños que lo integran, muy lejos de la mayoría absoluta de los 176.
El reparto de escaños entre al menos cinco grandes fuerzas políticas obligan a los partidos, pero sobre todo a los que tienen posibilidades de presidir el gobierno, a llegar a acuerdo parlamentarios sólidos que garanticen la estabilidad necesaria para la legislatura. El PSOE y la coalición presidida por Pablo Iglesias, UP, están negociando a marchas forzadas un acuerdo de “gobierno de coalición”, que permitiría alumbrar el primer gobierno de este tipo desde principios del siglo XX y, sobre todo, cambiar la historia reciente, en la que la formación morada de Podemos votó en el pleno del 2016  en contra del socialista Pedro Sánchez, permitiendo así, unas semanas después, un gobierno del conservador Mariano Rajoy.
A pesar de las muchas y diversas coincidencias en asuntos sociales, entre UP y el PSOE hay hondas diferencias, sobre todo en cuestiones de Estado, como el conflicto catalán, en el que la formación de Pablo Iglesias optó por alinearse con el bloque separatista y pugnar por un referendo de autodeterminación, además de defender la causa de lo que el independentismo y los propios líderes de UP llaman “presos políticos” y “exiliados”. Esa fue precisamente una de las razones que esgrimió Pedro Sánchez para vetar de un futuro gabinete presidido por él al dirigente de UP, Iglesias, quien decidió hacerse a un lado y abrir unas negociaciones, que continúan abiertas y en las que la formación morada reclama para su formación al menos cinco ministerios y una vicepresidencia, que estaría presidida por la vocera del grupo en el Congreso y pareja sentimental del propio líder morado, Irene Montero.
Mientras los equipos negociadores seguían hablando y analizando las propuestas, el presidente en funciones tomó la palabra en el Congreso y trazó las líneas de actuación de su futuro gobierno, todas ellas de carácter social, ecologista y feminista. Y todas ellas asumibles por UP. Sin embargo, el propio Sánchez reconoció que “sabemos que el pacto no es fácil pero nos une la promesa de la izquierda”, mientras desde la bancada de UP se respondió con un gélido gesto y sin aplaudir ni una sola de sus promesas de gobierno. Ni siquiera el incremento de recursos de un 5 por ciento para la Educación, una nueva Ley Universitaria, la universalización de la Educación de 0 a 18 años, la formulación de un Nuevo Estatuto de los Trabajadores, una ley de Familias, de Eutanasia, la supresión de la llamada ley Mordaza y un impulso de la Memoria Histórica.
En el discurso de Sánchez, quizá porque es en el rubro donde más se ahondan las diferencias con sus potenciales socios parlamentarios -incluidos los independentistas catalanes y vascos, que serán cruciales para sacar adelante la investidura- el candidato aspirante no mentó ni una sola vez durante su discurso inicial el conflicto abierto con el separatismo catalán.
La primera votación, que se llevará a cabo mañana y que exige una mayoría absoluta de apoyos para que salga adelante, casi con toda probabilidad será rechazada. Con lo que el aspirante podría ser elegido en la votación del próximo jueves, la segunda, para la que sólo será necesario una mayoría simple. Que sólo estará a expensas de que antes del jueves se desbloquee la negociación con UP.
JSL
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