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Policías brasileños en huelga rechazan acuerdo con autoridades

Familiares de policías militares permanecen frente al cuartel de la Policía Militar de Espírito Santo, en Vitória, capital del estado, el 10 de febrero. Foto Xinhua

Ap

Río de Janeiro. La policía militar del estado brasileño de Espírito Santo rechazó este sábado un acuerdo encaminado a poner fin a una huelga que paralizó varias ciudades y provocó un brote de violencia que ha dejado al menos 137 personas muertas.

Pese a esto, el ministro de Defensa, quien visitó este sábado esta entidad, dijo que la vida está regresando a la normalidad ahora que más de 3 mil soldados federales están custodiando las calles.

El gobierno estatal informó anoche que el sindicato policial había aceptado el acuerdo para poner fin a una semana de huelga en demanda de un aumento salarial. Como parte del acuerdo, el gobierno no iniciaría medidas legales contra los agentes que regresaran el sábado al trabajo.

Por ley, los agentes no pueden declararse en huelga, por lo que este paro era considerado ilegal.

La violencia se produjo tras una serie de protestas lideradas por familiares de los agentes. Esposas y otros parientes bloquearon los barracones para exigir un aumento del sueldo para los oficiales. El gobierno había presentado cargos contra más de 700 agentes acusados de negarse a trabajar.

Esto dejó a Espírito Santo dependiendo de los soldados federales, quienes han patrullado las calles de varias ciudades desde comienzos de esta semana. El ministro de Defensa, Raul Jungmann, dijo este sábado que hay 3 mil 130 soldados en el estado.

El funcionario aseguró que desde que llegaron las tropas, cesaron los saqueos y los ingresos ilegales. También indicó que ha habido una reducción en los homicidios.

Las autoridades estatales no aceptaron la demanda de subir los salarios, pero dijeron que revisarían el sistema de ascensos. Algunos familiares de los policías militares entrevistados por los medios dijeron que no se les había consultado y no aceptaban el plan, planteando la posibilidad de que algunos barracones continuaran bloqueados hoy.

Debido a la ausencia de patrullas, cerraron las escuelas y se interrumpieron los servicios en hospitales públicos. El transporte público se suspendió y algunos comercios fueron saqueados.

El estado de Espírito Santo limita al norte con el de Río de Janeiro. La huelga allí inspiró el viernes un puñado de protestas familiares mucho menores en Río. Sin embargo, los familiares de los agentes en Río no bloquearon los barracones, sino que se manifestaron delante de forma pacífica.

«El lunes esto era un pueblo fantasma», dijo Jungmann a los periodistas. «Hoy vemos una ciudad que está regresando a la normalidad: personas en la playa, en las calles, la gente anda moviéndose».