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Puigdemont llevó a Cataluña “al desastre”: Ada Colau

"Se tensionó el país, se lo llevó a una declaración unilateral de independencia que no quería la mayoría", sentenció la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. Foto tomada de la cuenta de Twitter @bcn_ajuntament

Afp

Barcelona. La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, figura eminente de la política catalana, acusó este sábado al gobierno independentista del destituido Carles Puigdemont de llevar a la región «al desastre» con su proyecto de secesión unilateral del resto de España.

Horas antes de asistir a una manifestación en Barcelona por la liberación de los dirigentes independentistas encarcelados, Colau arremetió contra el gobierno catalán cesado por tensionar a la región para declarar una independencia que ni siquiera intentaron aplicar.

«Queremos que los presos salgan pero también queremos que un gobierno irresponsable que ha llevado el país al desastre dé la cara y reconozca los errores», dijo Colau, partidaria de un referendo para Cataluña pero ambigua sobre la secesión.

«Se tensionó el país, se lo llevó a una declaración unilateral de independencia que no quería la mayoría» y se hizo «engañando a la población por intereses partidistas», continuó la alcaldesa en un mitin de su partido, Cataluña en Común (izquierda).

«La declaración unilateral de independencia no ha traído la república», afirmó, reprochando a Puigdemont haberse ido a Bélgica tras la proclamación dejando «el país solo frente a toda la incertidumbre». «Hicieron la DUI y desaparecieron», lamentó.

Firme defensora de un referendo de autodeterminación en la región y alcaldesa de Barcelona desde 2015, Colau intenta abrir un espacio entre la vía unilateral de secesión de los independentistas y la oposición frontal del gobierno español de Mariano Rajoy.

Así, se mostró contraria a la proclamación de independencia formulada el 27 de octubre en el parlamento regional pero también a la intervención de la administración catalana emprendida horas después por Rajoy.

También reclama con insistencia la liberación de los dirigentes independentistas encarcelados en Madrid acusados de rebelión, sedición y malversación por impulsar este proceso de secesión.

Convocan a marcha por la «libertad presos políticos»

Barcelona será este sábado escenario de una nueva manifestación para pedir la libertad de los líderes independentistas catalanes encarcelados, que pondrá a prueba la capacidad de movilización de un movimiento que se reorganiza tras el fracaso de la proclamación de secesión.

«Tenemos, aunque algunos estemos lejos y otros en la cárcel, una cita para expresar con un clamor unitario, con un clamor alto y claro, que queremos libertad y queremos democracia, que queremos en casa a todos los que están en la cárcel o fuera», dijo el presidente catalán destituido Carles Puigdemont, que se encuentra en Bélgica reclamado por la justicia española.

En este mensaje, difundido por la televisión pública catalana TV3, Puigdemont animó a sus partidarios: «Nos hemos de volver a hacer escuchar, que todo el mundo escuche a estas voces plurales, que enviemos un mensaje muy nítido y muy claro».

Diez líderes independentistas están en prisión preventiva como sospechosos de sedición y rebelión, ocho de ellos miembros del gobierno catalán que encabezaba este experiodista de 54 años al que acompañan en Bélgica otros cuatro consejeros, reclamados todos para declarar por los mismos hechos.

La manifestación empieza a las 17:00 (16:00 GMT) bajo el lema «libertad presos políticos» y estará encabezada por familiares de los líderes independentistas en prisión. Discurrirá a lo largo de cuatro manzanas por la calle Marina, próxima al parlamento regional.

Inicialmente prevista para el 12 de noviembre, se adelantó al 11 para que tenga ecos de las grandes manifestaciones del 11 de septiembre, la fiesta nacional de Cataluña.

El acto fue convocado por las organizaciones Omnium y Asamblea Nacional Catalana, cuyos líderes, Jordi Cuixart y Jordi Sánchez, están también en la cárcel.

A la marcha asistirá la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, que defiende un referendo para la región pero se mostró muy crítica con la estrategia unilateral de los independentistas.

Recuperar el impulso

Se ignora si asistirá la presidenta del parlamento catalán, Carme Forcadell, una independentista de peso que fue puesta en libertad bajo fianza esta semana tras comprometerse a acatar la ley si se mantiene en política, tras años abogando por desafiarla.

Según el auto del juez, ella y los diputados encausados por la proclamación de independencia del 27 de octubre manifestaron que o abandonaban la política o la seguirían ejerciendo «renunciando a cualquier actuación fuera del marco constitucional».

Además, los encausados relativizaron la proclamación de independencia. El cambio de posición abre la puerta a que otros independentistas encarcelados hagan lo mismo.

Todo ello ocurre con las elecciones regionales del 21 de diciembre en el horizonte, convocadas por el gobierno central de Mariano Rajoy tras cesar al ejecutivo catalán y disolver la cámara regional usando los poderes que le confiere el artículo 155 de la Constitución.

La intervención del gobierno central y los comicios están provocando una reorganización de la estrategia del independentismo. Los intentos de Puigdemont de crear un frente electoral independentista fueron por el momento en vano.

Sus hasta ahora socios de gobierno, ERC (Izquierda Republicana de Cataluña), ya presentaron su lista electoral en solitario liderada por el hasta ahora vicepresidente catalán Oriol Junqueras, uno de los políticos encarcelados.

La formación parte como favorita, según los sondeos, aunque sin mayoría absoluta y obligados a buscar, lo que podría dar pie a una reorganización de la política catalana, monopolizada en los últimos años por el debate sobre la independencia.

El fin de semana tomó aires de campaña electoral con numerosos actos de los partidos, entre ellos una visita de Rajoy el domingo a Barcelona, para participar en un evento de su Partido Popular.

Su máximo oponente, el socialista Pedro Sánchez, lo atacó este sábado por su gestión de la crisis catalana.

«Vio crecer el desafío secesionista y no hizo nada para evitarlo (…) Prefirió enfrentar, destruir, callar y dividir, ese es el legado de las cenizas de la derecha», afirmó.