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Río de Janeiro.- Los militares vigilaban el sábado vías de accesos a Rio de Janeiro, tras el lanzamiento de una operación contra el crimen organizado que controla amplias zonas de la ciudad, pero que deberá vencer ante todo el escepticismo de una población saturada de violencia.
El despliegue de una fuerza de 10 mil efectivos, 8 mil 500 de ellos militares, fue autorizado la víspera por el presidente de Brasil, Michel Temer, y debería prolongarse hasta fines de 2018.
El ministro de Defensa, Raul Jungmann, reiteró este sábado que el objetivo de la “Operación Seguridad y Paz” es asestar golpes en “el mando [del narcotráfico], en los arsenales”, en lugar de provocar un “efecto inhibidor” de solo algunos días o semanas.
“Estamos haciendo un reconocimiento de zonas y microzonas que será fundamental para las acciones futuras”, declaró en una conferencia de prensa.





