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Renuncia enviado especial de EU a Haití en protesta por deportaciones

Migrantes haitianos improvisaron campamentos entre Acuña, Coahuila y Del Río, Texas. Foto Ap

David Brooks, corresponsal

Nueva York. Profundizando la creciente crisis interna del gobierno de Joe Biden por su manejo de la migración en la frontera, su enviado especial a Haití renunció este jueves en protesta por la deportación masiva “inhumana” de haitianos en Texas a su peligroso país.

El enviado especial, Daniel Foote, quien apenas inició sus tareas en julio, envío una carta al secretario de Estado Antony Blinken informándole de su renuncia inmediata. “No seré asociado con la inhumana y contraproducente decisión estadunidense de deportar a los refugiados e inmigrantes ilegales haitianos a Haití, un país donde oficiales estadunidenses están confinados en cuarteles seguros debido al peligro que implican las pandillas armada en la vida cotidiana”.

Más aún, criticó la falta de cambio real y urgente de la política estadunidense hacia Haití, afirmando que “el enfoque de nuestra política para Haití sigue siendo profundamente defectuoso, y mis recomendaciones han sido ignoradas y descartadas, cuando no modificadas para proyectar una narrativa distinta a la mía”. Indicó que el país no está en condiciones para recibir de regreso a sus emigrantes.

Foote también criticó el “hubris” estadunidense de seguir creyendo que puede seleccionar a quien debe ganar en los procesos políticos en Haití. “Este ciclo de intervenciones internacionales en la política de Haití consistentemente ha producido resultados catastróficos”, y eso tiene consecuencias no solo dentro del país sino para Estados Unidos y el hemisferio.

El vocero del Departamento de Estado Ned Price no tardó en responder de manera tajante al veterano diplomático. “Es desafortunado que, en lugar de participar en un proceso de política en busca de soluciones… tanto ha renunciado como mal caracterizado las circunstancias de su renuncia”, y rechazó el que sus propuestas fueran no consideradas -“ninguna idea es ignorada, pero no todas las ideas son buenas ideas”-, y afirmar lo contrario es “sencillamente falso”. Otros altos funcionarios del Departamento de Estado acusaron que entre las ideas erróneas de Foote estaba la de enviar tropas estadunidenses de regreso a Haití.

La imagen de agentes de la Patrulla Fronteriza a caballo con látigos y/o riendas persiguiendo a inmigrantes haitianos en Del Río, Texas, provocó una serie de críticas y condenas del manejo del asunto migratorio en la frontera por el gobierno de Biden, algunos defensores de derechos civiles y legisladores afroestadunidenses señalaron que recuerdan a otras imágenes emblemáticas de la historia de violencia racista en Estados Unidos.

La diputada federal, Maxine Waters, denunció esta semana que “lo que presenciamos fue peor que lo que pasó durante la época de la esclavitud: otra vez vaqueros, con sus riendas, azotando a personas negras, haitianas, que todo lo que están tratando de hacer es escapar de la violencia que viven en su país”.

A pesar de que el presidente, la vicepresidenta Kamala Harris y el secretario de Seguridad Interna Alejandro Mayorkas expresaron su “horror” ante los hechos, afirmaron que “eso no nos representa” y ordenaron una investigación, las críticas no sólo de opositores políticos sino figuras influyentes del partido del presidente y agrupaciones de defensa de inmigrantes no cesan.

Bridgette Gomez, directora de campañas de We Are Home (proyecto de sindicatos nacionales, dreamers y otras organizaciones de defensa de migrantes) comentó que “gente que está buscando seguridad y asilo y viviendo debajo de un puente constituyen un reto humanitario, pero en lugar de responder con alimento, doctores y albergues, el gobierno de Biden ha respondido con oficiales, caballos, látigos y vuelos de deportación”.

En este contexto, la renuncia de Foote fue otro golpe más contra un gobierno que llegó prometiendo desmantelar las políticas antimigrantes de su antecesor y comprometido a respetar los derechos de migrantes, refugiados y solicitantes de asilo.

En la Casa Blanca, la vocera Jen Psaki reiteró “que esas imágenes son horribles y horríficas”, que hay una investigación en curso, que el secretario Maryokas ha ordenado cesar el uso agentes montados en ese sector y que no se está dando un trato diferente a los haitianos. Ante los que acusan que este gobierno continúa con políticas migratorias parecidas a las de Trump, subrayó que no podía ser más diferente ya que la anterior fue “inhumana, inmoral, ineficaz… y por su disfunción nos encontramos al sistema descompuesto que estamos manejando hoy día”, señalando que esta crisis fue heredada del gobierno anterior.

Mientras tanto el gobierno de Biden ha deportado a Haití a más de mil 400 haitianos, está procesando a otros tres mil en Del Río, y ha logrado reducir la concentración de unos 14 mil a un tercio. Las expulsiones sin audiencia se han hecho bajo el controvertido Título 42, una ley de salud primero empleada por Trump, lo cual fue reprobado esta semana por el Alto Comisionado de la ONU para Refugiados, Filippo Grandi.

A la vez, se reveló que el gobierno de Biden está preparando la reapertura de un centro de detención de migrantes en Guantánamo y ha solicitado de contratistas privados brindar servicios de guardias que hablen Creole y español. Psaki insistió hoy en que eso no está relacionado con la situación en la frontera.