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De Trump a los refugiados: Los Óscar como escenario político

La estatuilla del Óscar en la Sala de espera de los Premios Óscar, La figura fue diseñada por Rolex y ubicada en el Salón de Baile Ray Dolby en el Centro Hollywood y Highland el 22 de febrero de 2017. Foto Afp

Dpa

Los Ángeles. Si todo sale bien y el presidente Donald Trump no impone un nuevo y repentino veto a los musulmanes, la refugiada siria Hala pisará este domingo la alfombra roja más mediática del mundo: la de la gala de los Óscar.

Hala, una madre de cuatro hijos que huyó con su familia de Alepo y ahora reside en Alemania, es la protagonista del cortometraje documental Watani: My Homeland, con el que el cineasta hispano-alemán Marcel Mettelsiefen podría lograr su primera estatuilla dorada.

Como creyente musulmana, esta mujer fuerte desfilará con su velo por la alfombra roja del Dolby Theatre, confirma el cineasta a Dpa. Y sin duda, ese será uno de los muchos posicionamientos políticos que se auguran en esta 89 edición de los premios más importantes del cine.

Según Mettelsiefen, las muchas conversaciones que ha mantenido en estos días previos a la ceremonia siempre tenían un denominador común: el presidente estadunidense Trump. «Es esperanzador, porque hay mucha gente que se posiciona en contra del Gobierno», señala.

A lo largo de su historia, el escenario de los Óscar ha servido muchas veces para todo tipo de protestas.

En 2003, el cineasta Michael Moore criticó duramente al entonces presidente George W. Bush por la Guerra de Irak, siguiendo la estela de actores como Susan Sarandon, Vanesa Redgrave o Marlon Brando, que también destacaron por su compromiso político.

A comienzos de enero, fue Meryl Streep quien durante la gala de los Globos de Oro arremetió contra las políticas de Trump sin mencionar directamente al presidente.

Su aplaudido alegato contra la discriminación y en defensa de la libertad de prensa fue respaldado por todo el sector y dio la vuelta al mundo, al igual que la respuesta del aludido, que la acusó en Twitter de ser una actriz «sobrevalorada».

Streep no tenía límite de tiempo, pues subía al escenario a recoger el galardón que rendía homenaje a su carrera, pero en los Óscar los premiados contarán con apenas 45 segundos. Eso sí, lo que digan es sólo cosa suya, subrayó el productor de la gala, Mike De Luca, en el portal especializado Deadline.com. «Esa es la parte del espectáculo que no controlamos».

¿Y qué hará el maestro de ceremonias, Jimmy Kimmel? La estrella del programa nocturno Jimmy Kimmel Live! debuta en estas lides consciente de que «decepcionará a algunos», sólo que aún no sabe a quiénes, bromeaba en The New York Times.

En el liberal Hollywood, Trump está continuamente en el punto de mira, pero un show muy político por parte de la Academia podría espantar a quienes quieren disfrutar del espectáculo de la gala y, al mismo tiempo, apoyan al presidente. Kimmel está contra las cuerdas.

Estados Unidos vive actualmante fluctuaciones emocionales salvajes, afirma el cómico. «No sabemos qué ambiente se respirará el domingo».

Lo que está casi claro es que varios nominados no acudirán a la gala como protesta. Entre ellos el laureado cineasta iraní Asghar Farhadi y Taraneh Alidoosti, protagonista de su última película, The Salesman, que opta al Oscar de Habla no Inglesa. El detonante fue el veto de entrada a personas de siete países musulmanes, que luego fue anulado por un tribunal.

Sea sobre el escenario, en el backstage o sobre la alfombra roja, lo que está claro es que las estrellas más comprometidas aprovecharán los focos que ofrece la ceremonia, como ha venido sucediendo durante toda la temporada de premios.

«Debemos luchar contra las injusticias y repartir patadas», dijo, por ejemplo, la protagonista de La La Land, Emma Stone, durante la gala de los premios del Sindicato de Actores (SAG). El domingo, la joven actriz parte como favorita a alzarse con el Oscar.

El año pasado, Leonardo DiCaprio aprovechó su discurso al recoger la estatuilla por The Revenant, del mexicano Alejandro González Iñárritu, para hacer campaña en la lucha contra el cambio climático.

«Es nuestra mayor amenaza», declaró entonces, cuando la victoria de Trump se veía muy lejos. Este año podría repetir alegato, pues es uno de los presentadores de los premios.

Además de Mettelsiefen, que reside en Barcelona, también el británico Orlando von Einsiedel opta a su segundo Oscar por el corto documental The White Helmers, que se centra en los voluntarios que salvan vidas de entre los escombros sirios.

El cineasta espera que tras largas idas y venidas, tanto el director de la organización de voluntarios como un camarógrafo sirio puedan viajar a la gala. Según afirma, son héroes que encarnan los conceptos de paz, entendimiento y compasión. «Ese es el mensaje que debería enviarse a todo el mundo desde el escenario de los Oscar».