Victoria Roca, Susana Capello y Carolina Baigorri, alumnas de la escuela Gulliver, en Miami, Florida, inventaron un popote que cambia de color al contacto con drogas como el rohypno, la ketamina y el éxtasis líquido, con la intención de que las jóvenes puedan detectar este tipo de sustancias en sus bebidas y evitar así violaciones o secuestros.
Algunos violadores recurren a lo que se conoce como “droga de violación”, que son sustancias que anulan la voluntad de la víctima o la sedan, y muchas veces la usan en bebida.
La pajilla que inventaron estas estudiantes se vuelve azul si entra en contacto con determinadas sustancias, lo que ayuda a identificar las bebidas que han sido adulteradas, y sus creadoras han anunciado que planean patentar este dispositivo con la intención de que se use en bares y discotecas de forma regular.





