La Redacción
Israel enfrentó este sábado una nueva ola de manifestaciones contra la guerra con Irán, con concentraciones en Tel Aviv, Haifa, Jerusalén y Beersheba que reunieron a cientos de personas, en lo que se perfila como la mayor movilización interna desde el inicio del conflicto a finales de febrero, informó The Times of Israel.
“Las protestas, que comenzaron de manera dispersa en semanas previas, han ganado visibilidad tras el respaldo de sectores antigubernamentales más amplios, en un contexto marcado por restricciones a las reuniones públicas impuestas durante la guerra.
En la plaza Habima, en Tel Aviv, más de mil personas se congregaron para expresar su rechazo tanto a la ofensiva militar como a decisiones legislativas impulsadas por la coalición encabezada por el primer ministro y prófugo de la Corte Penal Internacional, Benjamin Netanyahu.
Sin embargo, la manifestación fue disuelta por fuerzas policiales bajo el argumento de riesgos a la seguridad, en medio de advertencias sobre posibles ataques y pese a que los organizadores señalaron la existencia de refugios cercanos, indicó Haaretz.
De acuerdo con reportes de prensa local, el operativo derivó en empujones, detenciones y uso de la fuerza para dispersar a los asistentes, incluidos periodistas y figuras públicas.
Testimonios recogidos en el lugar describen una actuación policial que escaló conforme avanzaba la concentración, en una dinámica que contrastó con el carácter mayoritariamente civil de la protesta. Las autoridades, por su parte, justificaron la intervención en evaluaciones de seguridad realizadas junto con instancias militares.
Kalanit Sharon, de Pink Front, una organización de protesta integrada por artistas y performers antigubernamentales que visten de rosa, también tiene una considerable experiencia en protestas. “Cuando no se confía en quienes lideran esta guerra, no se puede permanecer en silencio”, afirmó. “No soy militar, pero no confío en quienes me están llevando por este camino. Los manifestantes no estamos de acuerdo en todo, pero luchamos por causas comunes, y eso es emocionante. La sensación es que intentan silenciar cualquier crítica. La policía estaba fuera de control”.
Aunque más de una veintena de personas fueron detenidas en distintas ciudades, el episodio parece haber reactivado el movimiento opositor, que en semanas recientes había mostrado menor presencia en las calles.
La persistencia de las protestas, incluso tras su dispersión, refleja tensiones internas en torno a la conducción de la guerra y abre un nuevo frente de presión doméstica para el gobierno israelí, en un escenario donde la movilización social vuelve a cobrar fuerza pese al contexto bélico.





