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Un juez federal autorizó, por el momento, que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) continúe con la construcción de un tramo del muro fronterizo que atravesará un sistema de diques en un pequeño poblado de Texas, al considerar improcedentes los argumentos de la comunidad, que advierte sobre posibles inundaciones derivadas de la obra.
La decisión, dada a conocer este domingo por la tarde, supone una victoria para el gobierno del presidente Donald Trump mientras avanza a toda prisa con su esfuerzos por construir un muro de 46 mil millones de dólares a lo largo de toda la frontera entre Estados Unidos y México.
La localidad de Presidio, con alrededor de 3 mil 200 habitantes, argumentó que el muro podría causar inundaciones y que el gobierno no cumple con la ley a medida que se apresura con sus planes. El distrito de desarrollo del pueblo presentó una demanda a principios de este año para impedir que el DHS siguiera adelante con la construcción.
Pero el juez señaló en su fallo del domingo que era poco probable que sus argumentos tuvieran éxito en el tribunal. “Por las razones expuestas, a pesar de las comprensibles preocupaciones manifestadas por la parte demandante respecto de los daños que tanto esta como sus residentes puedan sufrir debido a la posible construcción del Smart Wall, el tribunal se ve obligado a rechazar la solicitud de la parte demandante de una suspensión”, indicó el juez Reggie B. Walton.
El DHS ha seguido impulsando su plan de construcción del muro, y altos funcionarios del gobierno han afirmado que una primera capa de la estructura estará lista para el próximo año. Como parte de ese impulso, el secretario de Seguridad Nacional ha eximido del cumplimiento a numerosas regulaciones diseñadas para proteger el medio ambiente, la vida silvestre, y sitios arqueológicos y de pueblos indígenas.
Pero la agencia se ha topado con la oposición de propietarios de tierras, grupos ambientalistas, tribus indígenas y otros, quienes sostienen que la rápida construcción del gobierno pone en peligro sitios ambientales y religiosos, así como una forma de vida a lo largo de la frontera. Los opositores también cuestionan la urgencia de terminar la obra cuando los cruces de migrantes desde México se encuentran en niveles extremadamente bajos.





