Angélica Campillo
Este miércoles por la tarde, asociaciones civiles, colectivos y familiares de personas desaparecidas en San Luis Potosí llevaron a cabo una marcha pacífica para que las autoridades se den cuenta de que continúan en la búsqueda de sus seres queridos ausentes.
El punto de reunión fue la Caja del Agua, localizada en la Calzada de Guadalupe, para posteriormente desplazarse por la calle de Ignacio Zaragoza hasta llegar a las afueras del Palacio de Gobierno ubicado en la plaza de Armas. Frente al recinto, los familiares de los desaparecidos colocaron una especie de tendedero donde colgaron las prendas de vestir y fotografías de sus seres queridos ausentes.
Durante el trayecto, los manifestantes lanzaban consignas como: “¿Dónde están, dónde están, nuestros hijos dónde están?”, “De norte a sur, de este a oeste, seguiremos en la lucha cueste lo que cueste”, “Si fuera tu hijo también lo buscarías”, “Porque vivos se los llevaron y vivos los queremos”, “Ahora, ahora se hace indispensable, presentación con vida y castigo a los culpables”, entre otras.
Pierden la fe en las autoridades
Juana Torres, madre de Mariela Karina Villegas Torres, declaró que su hija desapareció hace dos años al salir de su trabajo, en la intersección de la carretera 57 y Gálvez, y a pesar de que desde ese entonces interpuso la denuncia, hasta la fecha no hay ningún avance en el caso. Agregó que Karina tenía 21 años al momento de su desaparición y dejó a una hija de siete años, de la cual se está haciendo cargo “No es justo que se las lleven si día con día salen a buscar el sustento de su hogar”.
Ana María Velázquez Córdoba, madre de la perito María Guadalupe González Velázquez, quien desapareció hace casi tres años con su hijo Alan Tadeo, de nueve meses de edad, se dijo desilusionada de las autoridades, pues señaló que tenía mucha fe y esperanza de las autoridades actuales, sin embargo, no han hecho nada por esclarecer el caso.
Afirmó que en el caso de su hija y su nieto sí hay pruebas, pero le están dando largas a la situación porque algo esconden o a alguien están encubriendo, por lo que exigió la verdad, “caiga quien caiga”. Añadió que mientras tanto seguirán en la lucha y moviendo a la gente, “seguimos con la justicia divina porque la justicia de las autoridades no se ve”.
María del Rocío, tía de Zoé Zuleica, quien desapareció hace un año y siete meses en Soledad de Graciano Sánchez, comentó que sus familiares están desesperados porque no hay avances sobre el paradero de la menor, “no tenemos pista alguna de ella, y mi hermana no va a descansar hasta encontrarla”.
Asimismo, pidió a las autoridades que se haga justicia, pues tienen las armas necesarias para apoyar en la búsqueda de Zoé, “no sé por qué no se han movido como debe de ser”.
Por su parte, el hermano de Zoé leyó un escrito donde pidió al gobernador Juan Manuel Carreras López que apoye a sus familiares en su búsqueda, ya que merecen crecer juntos, “usted también tuvo hermanos y hermanas, ayúdenos a encontrarla”.
Edith Pérez Rodríguez, representante de la asociación Voz y Dignidad por los Nuestros San Luis Potosí, manifestó que los familiares de los desaparecidos ya no quieren justicia, sino a sus hijos de vuelta en sus hogares, “y no podemos morir hasta encontrarlos aunque ya estamos muertos en vida”.
Aseveró que las desapariciones en la Huasteca potosina tienen que ver con grupos del crimen organizado, situación que se presentó porque el gobierno los dejó avanzar.
Finalmente, Alejandra de la Rosa Aguilar, abogada del Centro de Derechos Humanos Samuel Ruiz AC, se unió al grito de desesperación y de exigencia a las autoridades de los familiares de los desaparecidos en San Luis Potosí, pues externó que no se pueden desaparecer tantas personas.
Indicó que no se tiene una cifra exacta de cuántas personas desaparecidas hay en San Luis Potosí e incluso la autoridad tampoco la sabe. De igual forma hizo un llamado a la ciudadanía para que se grabe las caras de los desaparecidos, así como sus nombres para que puedan contribuir a que regresen a casa.
Cabe destacar que la manifestación formó parte de una seria de actividades referentes al 30 de agosto, Día Internacional de las Víctimas de Desaparición.





