Aldo Anfossi, corresponsal

Santiago. El presidente ultraconservador de Chile, José Antonio Kast, destituyó este martes a sus ministras de Seguridad, Trinidad Steinert, y de la Secretaría General de Gobierno, Mara Sedini, vocera oficial del gobierno, a poco más de dos meses de haber iniciado su mandato.

Sobre ambas funcionarias pesaba una mala evaluación respecto a su desempeño. En el caso de Steinert, se señalaron deficiencias derivadas de la ausencia de un plan de seguridad pública, principal promesa de campaña de Kast, para enfrentar la creciente ola de violencia delincuencial.

En cuanto a Sedini, existía un consenso transversal respecto a errores frecuentes en la comunicación política oficialista, situación que generó críticas incluso dentro de su propio sector y burlas en redes sociales.

Desde que Kast asumió el poder en marzo, su aprobación cayó a 36 por ciento y la desaprobación aumentó a 58 por ciento; además, 64 por ciento de la población considera improbable que se implemente un plan de seguridad pública.

Steinert, ex fiscal del Ministerio Público, estuvo rodeada de controversias desde su nombramiento, luego de impulsar la destitución de una alta autoridad policial, presuntamente por motivos personales, acusación que negó.

La situación se agravó cuando declaró que no esperaba “esta demanda” por un plan de seguridad “estructurado, concreto”.

Detienen a dirigente mapuche

En otro hecho, Jorge Huenchullán Cayul, dirigente del movimiento autonomista mapuche prófugo desde 2021, fue detenido la madrugada de este martes por militares y policías en Temocuicui, localidad ubicada a unos 700 kilómetros al sur de esta capital y conocida por mantener una posición autónoma frente al Estado chileno.

La captura de Huenchullán, de 49 años, junto con su pareja Carolina Padilla Manquel, ocurrió bajo cargos de tenencia ilegal de armas y municiones, tráfico de drogas y usurpación de propiedad privada.

El operativo representó la tercera intervención en Temocuicui durante las últimas dos semanas, comunidad considerada en años recientes como inexpugnable para las fuerzas de seguridad.

Desde su llegada al poder, Kast ha intensificado las acciones contra comunidades mapuche.

El mandatario sostiene que la demanda de autonomía mapuche “no es un problema intercultural ni de deuda histórica”, sino “terrorismo sangriento, cobarde, financiado, armado y organizado, con respaldo político, con silencio mediático y con impunidad judicial”, según afirmó en 2025.

Actualmente, decenas de militantes mapuche enfrentan procesos judiciales en los que el Estado busca imponer penas de prisión.

Entre ellos se encuentra Pelentaro Llaitul Pezoa, de 22 años e hijo del dirigente Héctor Llaitul, condenado en 2024 a 23 años de cárcel.

La Fiscalía chilena solicita para Pelentaro Llaitul una pena de 67 años de prisión por delitos relacionados con atentados, incendio, secuestro y homicidio frustrado.

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