Arturo Huerta González
El 14 de agosto de 2026, el dólar se cotizó en 16.98 pesos, por lo que el peso se ha venido apreciando (fortaleciendo) frente al dólar en los últimos años. Hay que recordar que en la crisis de pandemia, el 23 de marzo de 2020 la paridad cambiaria llegó a 25.36 pesos por dólar. Banxico mantuvo una tasa de interés de 6.5%, y en abril de dicho año la bajó a 6%, mientras en EU la tasa de interés estuvo entre 0.0% y 0.25%, al igual que muchos países la bajaron a niveles cercanos a cero. Ese diferencial de tasas de interés que Banxico ha mantenido respecto a los países desarrollados ha permitido entrada de capitales para incrementar la oferta de dólares y así abaratar su precio respecto al peso. Como se trabaja con tipo de cambio flexible, no se deja libre su determinación en torno al mercado, sino Banxico y Hacienda intervienen en el mercado de divisas para incrementar la oferta de dólares, a través de la alta tasa de interés, como con recortes de la inversión pública para promover entrada de inversión extranjera para que invierta donde el gobierno deja de hacerlo. La paridad cambiaria a fines de 2021 fue de 20.51 pesos por dólar. A fines de 2025 era 17.95 pesos por dólar.
Actualmente la tasa de referencia es 6.50% y la Reserva Federalde EUla tiene en el rango entre 3.50 y 3.75% y esa diferencia sigue estimulando entrada de capitales al país, que abaratan al dólar respecto al peso, aunado a la debilidad que el dólar tiene en los mercados internacionales. Además, las políticas restrictivas que se establecen en México contraen la actividad económica y la demanda de importaciones y de dólares. Por lo tanto, se manipula el mercado de divisas para abaratar el dólar a costa de dejar de tener política económica para el crecimiento, el cual requiere baja tasa de interés e incremento de la inversión pública. Junto a ello se impulsa la extranjerización de la economía para promover entrada de capitales.
Los gobiernos neoliberales desde fines de los años ochenta del siglo pasado han priorizado la apreciación del tipo de cambio para abaratar importaciones y así contribuir a reducir la inflación, a costa de que las importaciones baratas desplacen a la producción nacional, aumenten el desempleo, el subempleo para mantener bajos salarios. La producción agrícola de 2018 a 2025 creció en 0.62% promedio anual. La producción manufacturera lo hizo en 1.02% promedio anual en el mismo periodo. Las importaciones de mercancías lo hicieron en 5.1% promedio anual, evidenciando que éstas han desplazado a la producción nacional. Las mayores importaciones aumentan las presiones sobre el déficit de comercio exterior y los requerimientos de entrada de capitales. Defienden la apreciación del peso para abaratar también el costo del servicio de la deuda externa, pero tales argumentos no consideran que la alta tasa de interés que estimula la entrada de capitales aumenta el costo de la deuda pública interna, que representa el 85% de la deuda pública total, lo que incrementa el déficit fiscal y restringe el gasto e inversión y en consecuencia la actividad económica. La alta tasa de interés encarece el crédito, disminuye el valor presente de los ingresos futuro y desestimula la inversión, de ahí que esta se encuentra en 21.2% en el primer trimestre de 2026, lo que ocasiona que la economía no crezca.
Hay argumentos de que, ante la reducción de la inflación en EU, la Reserva Federal no aumentará la tasa de interés, lo que seguirá favoreciendo la entrada de capitales a México por el diferencial de tasas existentes. El problema es que la guerra en el Medio Oriente continúa y se le agotan las reservas petroleras a EU, por lo que seguirán las alzas del precio internacional del petróleo y sus repercusiones sobre la inflación en todos los países, por lo que habrá alzas de la tasa de interés y vulnerabilidad en los mercados, por lo que México no tiene garantizados flujos de capital para seguir manteniendo el dólar barato. A ello hay que sumar la desaceleración económica, las presiones sobre las finanzas públicas y las menores expectativas de crecimiento de exportaciones por las revisiones anuales del T MEC, y que ello reducirá la entrada de inversión extranjera directa que se esperaba por el nearshoring, aunado a los mayores problemas de insolvencia que se están presentando, que aumentarán el riesgo país, que comprometerá la apreciación cambiaria defendida por las autoridades. Tal política solo ha favorecido a los que nos venden productos desde el exterior, como al sector financiero, que ha obtenido altas ganancias y cuando sale de la economía el dólar le sale más barato que cuando entró. Gana a costa del no crecimiento de la economía y el mayor endeudamiento y extranjerización en que se ha caído.
México no tiene condiciones de seguir pagando los altos rendimientos que se ofrecen por las altas tasas de interés, dada la desaceleración de la economía. Ello está descapitalizando y sobreendeudado a la economía y está aumentando los problemas de cartera vencida, lo que terminará desestabilizando al sector bancario y ocasionando crisis. La cartera vencida de las tarjetas de crédito en el primer semestre 2025 aumentó 53.1% real respecto a igual periodo de 2025.
La apreciación de la moneda reduce la competitividad de las exportaciones que tienen alto componente nacional, que son las que realizan las empresas nacionales, debido a que se encarece la producción nacional respecto al dólar. En cambio, las exportaciones que realizan las empresas transnacionales no son afectadas por la apreciación de la moneda, debido a que se reduce el costo de su proceso productivo, dado que trabajan con alto componente importado, y exportan a su matriz de EU y tales transaccionales son en su moneda, en dólar, por lo que la apreciación del tipo de cambio no afecta su competitividad, sino les favorece debido a que le reduce sus costos de producción.
Los (as) que defienden la apreciación cambiaria, se oponen a que actúe el banco central y Hacienda para frenar el abaratamiento del dólar, ya que, si bajan la tasa de interés y/o incrementan el gasto público, ocasionaría salida de capitales que devaluaría la moneda, lo que incrementaría el costo de importaciones y la inflación, y llevaría a aumentar la tasa de interés, por lo que se afectarían las finanzas del sector público y del sector privado. Al respecto cabe decir que, al encarecerse las importaciones con el ajuste cambiario, se protegería la producción y el empleo frente a importaciones y junto con la menor tasa de interés y el mayor gasto público se estimularía el crecimiento de la inversión para impulsar la sustitución de importaciones y reducir el déficit de comercio exterior, los requerimientos de entrada de capitales. Al crecer la producción y la productividad se reducirían los costos y la inflación, por lo que no se incrementaría la tasa de interés.
ahuerta@unam.mx
Profesor del Posgrado de la Facultad de Economía de la UNAM desde 1975







