Ciudad de México. La danza es el lenguaje más completo de lo que somos como seres humanos. El cuerpo es el vehículo de lo que somos, individual y colectivamente. La danza es una forma de vida, un acto social. La danza es compartir una vivencia, una experiencia, es crear comunidad, es un ritual y es la forma que elegí para vivir.
Son las palabras de la reconocida bailarina y coreógrafa Isabel Beteta, quien por su fructífera trayectoria fue distinguida con la Medalla Bellas Artes, la noche del martes en el Teatro de la Danza, del Centro Cultural del Bosque.
Tras agradecer emocionada al público que abarrotó dicho recinto, la maestra Beteta expresó: “Es un reconocimiento no solo para mí sino también para la comunidad de la danza, así como para todas las personas que han recorrido el mismo sueño y el camino de la danza. “Lo comparto también con los que aun sin saberlo, me han apoyado y han compartido este sueño y este camino por crear y vivir”.
La creadora escénica agradeció también a su madre y a sus colaboradores más cercanos, así como a sus maestros que “me han formado como persona”: Guillermo Maldonado, Margarita Contreras, Miguel Ángel Guarneros y Cristina Gallegos.
“Para mí, la danza ha significado, en principio, una forma de vida, un acto social. La danza me ha dado la disciplina de aprender a trabajar, a crear en equipo, pero sobre todo me ha dado una manera de vivir y, propiamente, me ha hecho vivir”, compartió.
“Del producto estético siempre se puede hablar, opinar o buscar la perfección, algo que finalmente no existe, pero es una utopía a la que se desea llegar. La danza es compartir una vivencia, una experiencia, es crear comunidad, es un ritual y es la forma que elegí para vivir”.
La danza, destacó, “ha sido el medio que me ha permitido conocerme a mí misma, conocerme a través del cuerpo, de darme cuenta y confirmar que somos un cuerpo que siente y construye una forma de comunicar a otros cuerpos a través del lenguaje corporal”.
Consideró que el lenguaje de la danza “es el más genuino y el más universal. Por supuesto que se construyen coreografías usando el raciocinio y las palabras, pero finalmente, la palabra, en mi opinión, desvirtúa mi misión. En cambio, la danza es el lenguaje del alma y eso no se puede poner en palabras”.
El cuerpo, concluyó, “es el vehículo de lo que somos, individual y colectivamente, y la danza es el lenguaje más completo de lo que somos como seres humanos”.
En representación de María Cristina García Cepeda, directora del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), Sergio Ramírez Cárdenas, subdirector del INBA, hizo entrega de la Medalla Bellas Artes a Isabel Beteta, directora artística de Nemian Danza Artística.
El funcionario destacó que Beteta “ha sido capaz de aportar diferentes visiones, técnicas y temas que han engrandecido a la danza mexicana. Sus conocimientos y modos de ver y sentir, fundidos entre sí con la danza, han contribuido a engrandecer las creaciones coreográficas de esta gran artista”.
Beteta “ha tenido siempre en mente renovar a la vez de conservar lo mejor de la tradición dancística que proviene de José Limón, Guillermina Bravo, Raúl Flores Canelo, Guillermo Arriaga y Ana Mérida. Ha sido capaz de preparar el camino para el surgimiento de nuevas expresiones”.
Es una creadora escénica, concluyó, a quien la distingue el talento, la originalidad, la constancia y el espíritu de cooperación.
Como parte de la ceremonia de premiación la compañía Nemian Danza Escénica interpretó las obras La caíday Tiempo largo.





