Israel Rodríguez
Ciudad de México. La calificadora internacional de valores Moody’s respondió al presidente Andrés Manuel López Obrador que si contempla a la corrupción en sus metodologías para calificar la perspectiva de la deuda soberana de México.
En la conferencia matutina el mandatario acusó a las calificadoras de aplicar una metodología neoliberal en los últimos 30 años, sin considerar el combate a la corrupción.
En rueda de prensa Jaime Reusche, analista soberano de México, explicó que siempre se ha tomado en consideración la variable de la corrupción y por lo mismo no ha logrado tener una máxima calificación crediticia como la máxima de la región que es Chile.
“México tiene un gran historial de corrupción, impunidad e informalidad, lo que ha limitado nuestra calificación”, aclaró.
El tema de corrupción es bastante complejo y las medidas que se han aplicado son difíciles de cuantificar y su combate es bastante difícil. “Para nosotros el combate va a demorar varios años y tomará más de un gobierno”, señaló.
Pegarían aranceles al crecimiento
En torno a la eventual aplicación de aranceles a los productos mexicanos por parte de Estados Unidos, el especialista estimó que sí se aplican serán de manera temporal, pero tendrían un impacto en el dinamismo económico del país.
Estos son, dijo, riesgos periféricos que le podrían restar dinamismo al crecimiento económico del país ubicándolo por abajo del 1 por ciento anual.
El experto de Moody’s consideró que la erosión de la confianza de los inversionistas, un deterioro en la claridad de las políticas públicas y su dirección, así como el riesgo en la habilidad del gobierno para pagar su deuda y el cambio de rumbo en la línea de negocios de Petróleos Mexicanos (Pemex), son algunas de las razones por las cuales se puso en perspectiva negativa la deuda soberana de México.
Destacó que les preocupa cómo Pemex “va a resolver sus problemas financieros y ha tenido que pedir el apoyo del gobierno porque los inversionistas han perdido la confianza”.
Señaló que la construcción de la refinería no es rentable y cuando le dieron las herramientas de involucrar al sector privado a través de la reforma energética generó dudas, lo que ha ocasionado la pérdida de confianza de los mercados y por eso Pemex no ha salido a colocar deuda.
El apoyo que le está otorgando el gobierno tendrá que ser recurrente, refirió.
Sobre el anuncio de Pemex de que obtuvo ganancias en abril, consideró que es muy probable que la producción se estabilice y se incremente hacia el final del año o a principios del otro, pero no genera reservas petroleras y con los niveles actuales de producción solo tiene un nivel de cinco años y van a durar menos si no se reponen, advirtió.
Manifestó que estos son indicadores de corto plazo y no hay seguridad de que esto sea sostenido en el tiempo y por eso se requiere conocer los planes para saber si se va a lograr.
Sin riesgo de recesión
La perspectiva de la deuda a negativa, agregó, puede durar entre 12 y 18 meses para conocer el impacto que va a tener sobre las finanzas públicas y ver una recuperación de la actividad económica que sea sostenible en el mediano plazo.
“Por el momento no vemos un riesgo de recesión y se espera un crecimiento por debajo de dos por ciento y va a ser bastante difícil alcanzar 4 por ciento de crecimiento, pero no vemos una contracción”, destacó.
No vemos a la economía, añadió, contrayéndose hacia una recesión y los aranceles podrían tener un efecto de una desaceleración y si se aplica un arancel de 25 por ciento hacia octubre tendría un impacto en el crecimiento para ser por abajo de 1 por ciento.
“Ya teníamos otras preocupaciones al margen de los aranceles y es una preocupación periférica más y podrían ser temporales que se mantengan algunos meses y creemos que hay consideraciones políticas que motivaron las medida”.
Por un lado, dijo, la falta de claridad y la volatilidad que genera nos cuesta trabajo hacer un análisis de las variables económicas por la falta de articulación que tiene el gobierno y sobre todo en el sector energético y estas políticas son las que están generando incertidumbre entre los inversionistas y los mercados, apuntó.
Todo apoyo a Pemex le quita fortaleza a las finanzas publicas y es necesario que saquen la gran bazuca con un apoyo fuerte para generar la confianza en los agentes económicos.





