Reuters
Fráncfort. La inflación de la zona euro repuntó en julio, lo que refuerza aún más los argumentos a favor de una nueva subida de las tasas de interés por parte del Banco Central Europeo (BCE), sobre todo teniendo en cuenta que los elevados precios del petróleo presagian un mayor aumento de las presiones inflacionarias.
La inflación en los 21 países que comparten el euro repuntó a 2.9 por ciento en julio, desde el 2.8 por ciento del mes anterior, en línea con las expectativas, impulsada por la subida de los precios del petróleo, provocada por la guerra en Irán, mostraron el viernes los datos de Eurostat.
Por su parte, la cifra de la inflación subyacente —que excluye los precios volátiles de los alimentos y la energía y que se sigue con mayor atención— se aceleró hasta 2.5 por ciento desde el 2.4 por ciento, al tiempo que la inflación de los servicios subió a 3.3 por ciento.
Aunque son cruciales, es poco probable que las cifras de julio sean un factor decisivo para el BCE, ya que los responsables de política monetaria dispondrán de otro dato de inflación en agosto, antes de su próxima reunión sobre tasas de interés y los precios del petróleo han demostrado ser extremadamente volátiles.
Aun así, el banco central ha señalado con firmeza que se avecina una subida de tasas, argumentando que la economía está evolucionando según su escenario “de referencia”, que a su vez se basaba en una subida de tasas el 10 de septiembre.
Las cifras de crecimiento económico también han disipado las preocupaciones de que una subida de las tasas, destinada a evitar que los elevados precios de la energía se filtren en la fijación general de precios y salarios, frenara el crecimiento económico.
La economía de la zona euro creció 0.4 por ciento en el segundo trimestre, el doble de lo previsto, desmintiendo las sombrías previsiones de que la guerra y los elevados costos energéticos podrían llevarla al borde de una recesión.
Los mercados financieros apuestan por más de dos subidas de tasas, con medidas ya totalmente descontadas para octubre y abril. Los economistas se muestran, sin embargo, más cautelosos y prevén sólo una subida más.
La inflación de los alimentos se moderó en julio, mientras que el crecimiento de los precios de los bienes industriales no energéticos —que refleja en gran medida las importaciones procedentes de China— repuntó hasta situarse en 0.9 por ciento, una cifra que sigue siendo baja.
El desempleo en Alemania aumenta más de lo previsto en julio
El número de desempleados en Alemania –la mayor economía europea– aumentó ligeramente por encima de lo previsto en julio y se acercó a la cifra políticamente significativa de los tres millones, en términos ajustados estacionalmente.
Los datos del mercado laboral suelen reaccionar con cierto retraso ante las crisis geopolíticas, como el conflicto en Irán, que comenzó en febrero.
En términos ajustados estacionalmente, la cifra de desempleados aumentó en 6 mil hasta alcanzar 2.99 millones, mostraron el viernes las cifras de la oficina de empleo, mientras que los analistas encuestados por Reuters habían pronosticado un aumento de 5 mil personas sin trabajo.
La tasa de desempleo ajustada estacionalmente pasó de 6.3 por ciento en junio a 6.4 por ciento en julio.
“La tendencia débil observada en el mercado laboral en los últimos meses continúa”, dijo Daniel Terzenbach, de la oficina de empleo.
Para agravar aún más el panorama, la inflación se aceleró hasta 2.8 por ciento anual en julio, frente a 2.4 por ciento de junio, debido al aumento de los precios de la energía, provocado por el conflicto en Irán, según datos publicados el jueves.
El producto interior bruto de Alemania creció más de lo esperado en el segundo trimestre, pero se ciernen riesgos, a medida que se reavivan las hostilidades entre Irán y Estados Unidos, y los precios podrían mantenerse altos durante más tiempo de lo previsto inicialmente, lo que afectaría a la inversión y al consumo.





