Jorge Caballero
“La música se crea de la nada y, aun así, puede apoderarse de ti y llevarte por completo a otro lugar. ¿Quién podría resistirse a eso?”. Con esta frase como brújula, BlondeRedhead responde a una inquietud tan antigua como la propia creación artística: de qué parte de nosotros emana la música y hasta dónde es capaz de llevarnos. Heredero de la tradición teatral grecolatina, el escenario se consolidó como un espacio de representación y libertad antes que como un vehículo del entretenimiento. La banda tiene clara esta visión: “(El escenario) no es un lugar para entretener, sino un espacio para encontrar algo que no puede verse ni tocarse”, precisa el grupo neoyorquino en entrevista.
Quizás, resulta simplista entender un concierto como una experiencia bilateral entre emisor y receptor. Desde ese lugar que pretende avizorar nuevos horizontes en la interpretación en vivo, Blonde Redhead construye presentaciones teatrales memorables que incorporan complejas estructuras sonoras inspiradas en el ASMR; la música en vivo abre la posibilidad de encontrar lo que –sin saberlo– se creía perdido.
Bonde Redhaed mencionó además que: “los conciertos en vivo son el lugar de donde surgen muchas ideas, especialmente en las transiciones de una canción a otra. Ahí encontramos cosas que anhelamos y que sentimos que faltan en las canciones existentes. A veces también descubres que una canción contiene mucho más de lo que habíamos escrito originalmente. La música tiene un portal conectado a ella y, con frecuencia, lo encontramos durante los shows”.
Formada en la ciudad de Nueva York en 1993, Blonde Redhead está integrada por la vocalista ymultinstrumentista, Kazu Makino, y los hermanos gemelos, Amedeo Pace (guitarra/voz) y Simone Pace (batería). A lo largo de una trayectoria que abarca más de tres décadas, el trío ha transitado con elegancia desde sus raíces en el noise rock hacia una propuesta cinematográfica de dream pop y art pop donde, a esta altura, los límites han quedado desdibujados.
Sobre Makino y los gemelos Pace, descansa una de las historias más relevantes de la música alternativa, donde algunos adjetivos como pioneros o revolucionarios, parecen quedar vacíos cuando se vira hacia la ola expansiva de Blonde Redhead.
Este 2026, la banda suma un total de 33 años en la industria y en el aire, surge la duda de cómo combatir la nostalgia, cómo rebelarse de la historia, cómo conservar el asombro en sus viejas canciones y no permitir que el pasado sea un ancla que pese en el presente. La respuesta,–de nuevo– se encuentra sobre el escenario:
“Construimos nuestros shows alrededor de las canciones nuevas y elegimos algunas de las más antiguas. Curiosamente, esas melodías viejas se sienten renovadas en comparación con el resto. No es algo nostálgico, sino más bien crudo. Y precisamente por eso nos encanta tocarlas.”
Entre las canciones que aportan emocionalmente a Makino y los gemelos Pace cada vez que las interpretan en vivo se encuentran: Bipolar, SW, Dr. Strangeluv, Snowman, Sit Down For Dinner, Melody Experiment y Kiss Her Kiss Her, piezas fundamentales en su repertorio que han encontrado en el escenario nuevas formas de sentirse.
Sobre lo extraordinario en lo ordinario
Blonde Redhead llegará al escenario del Teatro Metropólitan el 21 de septiembre en el marco de dos acontecimientos importantes: el tercer aniversario de Sit Down For Dinner, lanzado en septiembre de 2023 y la llegada de Blood Spilled, su pasado sencillo que ha aparecido como un refugio necesario para explorar los claroscuros del duelo, la pérdida, la persistencia del alma y el acto extraordinario de seguir viviendo. Se convirtió en un faro donde seguidores compartieron sus experiencias ligadas al rencuentro tras la muerte, el amor que trasciende lo físico y la fuerza que Blood Spilled les brindó para seguir adelante.
Qué extraordinario resulta encontrar en la música lo que tanto se desea escuchar. Bajo esta premisa, la banda explica que su música se ve reflejada en una visión donde no existe nada ordinario en el sentir y la vida de quienes habitamos este planeta, de esto, deviene que, My American Friend (1977), sea un espejo de su álbum Sit Down For Dinner.
“Trata sobre una persona común que navega por una situación extraordinaria de manera involuntaria y, de algún modo, logra sobrevivirla. Al final, no hay nada ordinario en las vidas humanas ni en ningún [otro] ser consciente”, explica la banda.
Así, Blonde Redhead continúa entregando algunas de las obras más vitales y elegantes de la música alternativa contemporánea. En ellas no hay espacio para la nostalgia entendida como refugio, sino para una búsqueda permanente: la de encontrar, sobre el escenario, aquello que todavía no podemos nombrar.







