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Washington. Después de insistir en que el presidente de Siria Bashar al Asad debía retirarse del poder, Estados Unidos, bajo el mandato de Donald Trump, dice ahora que su futuro “será decidido por la población siria”. A continuación se presenta una mirada de la presencia de Washington durante los seis años de conflicto.
Presión sobre Asad
Abril 29, 2011: Washington responde con sanciones económicas contra funcionarios sirios, incluido el poderoso hermano de Asad, luego de sangrientas protestas.
Mayo 19: El entonces presidente de Estados Unidos, Barack Obama, llama a Asad a encabezar la transición política en Siria o a hacerse a un lado. Un día antes Washington ordenó las primeras sanciones directas contra el propio Asad.
Julio 8: El embajador de Estados Unidos en Damasco, Robert Ford, desafía a Asad a viajar a Hama, una ciudad del centro del país asediada por el Ejército y escenario de una masiva manifestación contra el régimen.
Agosto 18: Obama y sus aliados occidentales por primera vez llaman explícitamente a Asad a que se retire del poder.
Octubre 24: Estados Unidos anuncia que su embajador Ford deja Siria por razones de seguridad. Damasco convoca a su embajador en Washington. En los siguientes dos años, Ford viaja repetidamente entre Estados Unidos y Turquía, reuniéndose con líderes sirios de la oposición instalados cerca de Estambul.
Obama ignora la ‘línea roja’
Septiembre 15, 2013: Luego del ataque con armas químicas el 21 de agosto, que fue atribuido al régimen de Asad, Rusia y Estados Unidos acuerdan desmantelar el arsenal de armas químicas de Siria y advierten sobre la amenaza de un ataque de las fuerzas militares estadunidenses.
Obama prometió actuar si Siria cruzaba la “línea roja” utilizando armas químicas, pero su fracaso para cumplirlo molesta a aliados como Francia y Arabia Saudita.
Ataques contra EI
Septiembre 23, 2014: Estados Unidos y los aliados árabes lanzan por primera vez ataques aéreos en Siria contra el grupo Estado Islámico (EI), el cual emergió de la guerra civil como el grupo más fuerte en combatir al régimen.
Los ataques se amplían a una campaña liderada por Estados Unidos contra ese grupo ultra radical en el vecino Irak.
Moscú toma el control
Septiembre 30, 2015: Aviones rusos lanzan bombardeos en Siria contra grupos de rebeldes moderados, para proteger al régimen de Asad.
Los ceses al fuego impulsados por Rusia y Estados Unidos en febrero de 2016 rápidamente se rompen. El 30 de diciembre una tregua negociada sin Washington se aplica, sólo una semana después de que los rebeldes son forzados a salir de Alepo, la segunda mayor ciudad en Siria, tras una poderosa ofensiva de las fuerzas de Siria y Rusia.
Trump asume el poder
Noviembre 15, 2016: Asad declara que el presidente electo Donald Trump será un “aliado natural” si decide luchar contra el terrorismo en Siria.
Para Asad, el termino “terrorista” abarca a todos los grupos que luchan contra su régimen, incluidas las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), respaldadas por Estados Unidos.
En marzo de 2017, unas 500 tropas de combate de Estados Unidos son desplegados en Siria con armas pesadas y helicópteros para ayudar a las FDS a luchar contra EI cerca de Raqa, uno de los dos bastiones que el grupo tiene en Irak y Siria. Cerca de 300 a 400 efectivos de fuerzas especiales ya se desplazan en el país.
Marzo 30, 2017: Secretario de Estado Rex Tillerson dice que el destino de Asad “será decidido por la población Siria”.
La embajadora de la ONU Nikki Haley agregó que “Escogemos nuestras batallas”.
“Nuestra prioridad ya no es enfocarnos en sacar a Asad”, dijo la diplomática estadunidense.





