Guadalajara, Jal. A sala repleta, Elena Poniatowska: “yo quisiera escribir sobre mi tía Cuquita, que es muy simpática, pero la realidad me jala, no se puede uno quedar encerrado, tiene uno que salir y participar”. La secundó Paco Ignacio Taibo II: “la realidad me contamina”.
Ambos deleitaron a la concurrencia que abarrotó uno de los salones grandes de la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara en su edición trigésima.
El tema era la política y los libros.
Elena dijo: “Yo tuve acceso a lo que es la política en 1959, cuando la Revolución Cubana, en La Habana. Me tocó presenciar, con Carlos Fuentes y acompañando al general Lázaro Cárdenas, la primera gran manifestación de los campesinos que iban por vez primera a la capital y en la noche, en medio de la oscuridad, aplaudieron con sus machetes a lo alto y se oía un rumor de tráas, tráas, tráas. Fue muy emocionante.
“Y recuerdo al joven reportero Julio Scherer –continuó su relato Poniatowska—que se comía todas las uñas porque quería entrevistar a Fidel y le dijeron: lo encuentras en el elevador y ahí se pasó toda la noche, de las doce hasta las cuatro de la mañana, en el elevador. Y lo encontró y le hizo la entrevista”.
Después el tema que propuso Alberto Barrera Tyzka fue: “ningún libro derroca gobiernos”, a lo que Taibo contrapuso: si dicen que ningún libro tira a ningún gobierno, hay que decir: ningún gobierno tumba libros. No pueden evitar el efecto maravilloso de la piedra en el agua.
Porque los libros transforman.
Taibo: “de un día para otro soy una persona diferente gracias al libro que leo”.
El público gozaba. Ya no había sillas disponibles. Así que de pie, o sentados en el piso, reían a carcajadas frente al diálogo de Elena y Paco, sobre todo cuando se enfrascaron en un debate en torno a Francisco Villa: “trataba de la patada a las mujeres”, interpuso la Poni, a lo que Pit 2 contrargumentaba: “pero si se casó 32 veces”. Elena: “Zapata las trataba muy bien, pero Villa las jaloneaba. Está documentado lo mal que las trataba”.
Taibo mejor cambió de tema, con una transición elegante: “el retorno de Zapata lo debemos a Womack”. Y enseguida: “los libros que se escribieron sobre el 68 volvieron imposible de sostener la versión oficial del gobierno de que fueron los estudiantes quienes dispararon”.
Escribir te cambia la vida, acertó Taibo II y Poniatowska recordó cuando leía en francés, porque era una niña francesa en París, hasta que a los diez años llegó a México “empecé a escuchar voces y se me quedaron grabadas. Le preguntaba por ejemplo a Jesusa Palancares: ¿y cómo era tu papá? A lo que ella respondía: no era ni alto ni chaparro, ni flaco ni gordo, era una cosa así apopochadita. Desde entonces la gente se me metió por los poros y es por eso que escribo”.
Tiempo transcurrido. Cumplidos los 50 minutos reglamentarios de la sesión, nadie logra vaciar el salón, pues la multitud se lanza hacia la mesa donde la Poni y el Taibo se dejaron apapachar, muy apopochaditos y chingüengüenchones.





