Fernando Camacho Servín
Las declaraciones de Tomás Zerón de Lucio –ex titular de la Agencia de Investigación Criminal de la Procuraduría General de la República (PGR)– de que la llamada “verdad histórica”, sobre el caso Ayotzinapa, sigue firme; es un “acto de cinismo” que pone en riesgo la continuidad de las mesas de diálogo con el gobierno mexicano, señalaron familiares de los 43 estudiantes desaparecidos.
En un encuentro con medios informativos, un grupo de padres y madres de los normalistas manifestaron su preocupación por el hecho de que Zerón –quien actualmente se desempeña como secretario técnico del Consejo de Seguridad Nacional– se comporte como si fuera el vocero de la PGR y defienda una hipótesis que “ya quedó totalmente destruida”.
Uno de los puntos que más enfatizaron los familiares de los jóvenes es que la factibilidad de la versión dada a conocer por el ex procurador Jesús Murillo Karam –en el sentido de que los 43 estudiantes fueron asesinados y quemados en el basurero de Cocula, y sus cenizas esparcidas en el río San Juan– ya ha sido desacreditada por diversos estudios de expertos mexicanos y extranjeros.
Pese a ello, Zerón sigue defendiendo esa hipótesis, sin importar que él mismo haya sido señalado como presunto responsable de haber realizado diligencias irregulares en el basurero –incluida la “siembra” de pruebas– para fortalecer la “verdad histórica”, lamentaron los padres y madres.
Para los familiares de los normalistas, la razón de que Tomás Zerón insista en esa línea es que se siente “acorralado” porque sabe que él fue uno de los principales responsables en la construcción de una versión falsa de los hechos.
Vidulfo Rosales, abogado de los familiares de las víctimas, consideró “sospechoso” que Zerón aparezca a defender la “verdad histórica” cada vez que ocurre algo que puede destrabar el conflicto o se avanza un poco en el diálogo entre los padres y el gobierno, y además sin que la PGR desautorice sus declaraciones.
Por todo ello, el litigante consideró que las afirmaciones de Zerón no fueran hechas de manera espontánea, sino como parte de una estrategia de Estado para darle señales contradictorias a los padres de los 43, y propiciar que el caso finalmente quede en la impunidad.





