El historiador consideró que la memoria de la represión ejercida por el Estado mexicano inhibe a los gobiernos actuales de utilizar toda su fuerza frente a movilizaciones violentas
Isaac Rosales | Astillero Informa
El uso de la violencia durante las protestas sociales también deslegitima a quienes recurren a ella, sostuvo el historiador Lorenzo Meyer al analizar diferentes movilizaciones sociales y la respuesta de las autoridades.
Durante una entrevista con Julio Astillero en Astillero Informa, Meyer consideró que las protestas cumplen una función dentro de la vida política al establecer límites a quienes ejercen el poder, aunque señaló que la violencia utilizada por algunos grupos también tiene consecuencias sobre la legitimidad de sus demandas.
“A lo mejor la violencia y la represión deslegitima al gobierno. Bueno, pero deslegitima también a quien la usa. Ellos se deslegitiman”, afirmó.
El historiador explicó que la respuesta de los gobiernos mexicanos frente a las movilizaciones no puede entenderse sin considerar el pasado autoritario del país y el uso de la fuerza contra movimientos inconformes durante el siglo XX.
“Venimos de un sistema autoritario que no es cualquiera. Es uno de los más eficaces en el siglo XX”, sostuvo.
A su juicio, esa memoria histórica lleva a las autoridades actuales a privilegiar la tolerancia antes que recurrir a una fuerza que, aunque pudiera considerarse legítima en determinadas circunstancias, remite a los abusos cometidos por gobiernos anteriores.
“Es en parte esa historia de cómo se comportó la autoridad durante mucho tiempo que ahora la inhibe para usar lo que podría ser violencia muy legítima contra grupos que están decididos a pintarrajear, romper vidrios, destruir el mobiliario público”, explicó.
Meyer señaló que esta cautela también genera críticas hacia los gobiernos, particularmente de sectores que consideran que las autoridades deberían impedir bloqueos y daños a espacios públicos.
Sin embargo, sostuvo que la situación actual está marcada por la historia del país y por una transición política que, a diferencia de otros cambios de régimen, no implicó una ruptura radical con el pasado.
“Cada quien carga su historia. Y como no ha habido un cambio así clásico y radicalísimo en la transición de un régimen al otro, en buena medida se carga con los agravios del anterior régimen”, concluyó.
Publicado originalmente en Astillero Informa
Puede ver el contenido original aquí: “La violencia también deslegitima a quien la usa”: Lorenzo Meyer analiza las protestas (por Isaac Rosales de Astillero Informa)







