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Los iraníes amanecieron este martes con largas filas en las estaciones de gasolina ante las preocupaciones de las nuevas sanciones anunciadas la víspera por Estados Unidos, que prometió “asfixiar” económicamente al país.
“Tal vez enfrentemos una escasez de combustible”, declaró Hashem Abadi, un barbero de 34 años. “Corro a la gasolinera cada vez que mi tanque baja a la mitad, más o menos”.
Las filas ya habían empezado a alargarse mucho antes del anuncio de Washington, en medio una inflación de dos dígitos y la moneda en un mínimo histórico, los iraníes tienen dificultades para pagar muchas cosas, no solo combustible.
“Estoy llenando mi auto lo más posible porque pronto suben los precios”, indicó Mahmoud Chavoshi, un taxista de 51 años. “Todo lo que compro se ha encarecido durante la última semana, desde la leche hasta la pasta”.
No había filas similares fuera de los bancos, y los supermercados y las farmacias siguen bien abastecidos, pero los clientes se quejan de que no pueden pagar. La inflación se ha disparado durante la guerra, y la moneda tocó un mínimo histórico antes del anuncio de Bessent.
“Algunos de nuestros clientes habituales compran ahora y pagan después, porque sus bolsillos no están tan llenos como antes”, señaló Morteza Daryani, quien dirige una tienda de comestibles en Teherán.





