Carlos López Torres

Vaya día el que escogió el diputado Óscar Vera Fábregat para anunciar su iniciativa de reforma a la Ley de Pensiones y Protecciones Sociales de los Trabajadores al Servicio del Estado, considerada como discriminatoria por el legislador dado que la edad para la jubilación del sexo fuerte es de 30 años de servicio, en tanto para las mujeres es de 28 años. ¡Pobrecitos señores!

Por supuesto, uno esperaría también que el Congreso del Estado discuta y emita, en su caso, un exhorto a las autoridades estatales y municipales de la entidad para que, además de respetar y hacer respetar todas la disposiciones relacionadas con la igualdad de trato y la no discriminación a que tienen derecho las mujeres, se cumplan cabalmente más allá de cualquier celebración mediática y circunstancial relacionada con el Día Internacional de la Mujer.

Aguantadoras como son, las mujeres trabajadoras del campo y la ciudad no ven las horas en que se cumplan todas esas leyes y reglamentos, empezando por la Ley Federal del Trabajo, que supuestamente mejoraría con la reforma laboral sus condiciones generales de trabajo, haciendo realidad además los artículos 85 y 86, respectivamente, de la mencionada ley, relativos a un salario remunerador y a trabajo igual, salario igual.

Sin embargo, de 46 por ciento de empleadas y operarias que componen la fuerza de trabajo en la Zona Industrial, sólo una mínima parte reciben un sueldo igual al de los varones, amén del maltrato y acoso de que son objeto no reconocido por supuesto en este día.

Peor aún, son las condiciones de marginación y discriminación en las que aún viven las mujeres campesinas e indígenas de nuestro estado. Aquí aplica asimismo el reconocimiento generalizado de que ser mujer implica ya de por sí una enorme desventaja, por más que los discursos traten de ocultar esta lacerante realidad.

Pero no para ahí la cosa. La creciente violencia ejercida contra las mujeres debe además enfrentar la insensibilidad de los gobernantes, que de tarde en tarde no se cansan de presumir la emisión de leyes como la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia (promulgada en 2007), aunque la Alerta de Violencia de Género (AVG) derivada de esa ley, creada desde hace nueve años para enfrentar y erradicar la violencia feminicida, apenas se ha logrado concretar en tres estados de la República.

Y es que las trabas burocráticas y los miles de pretextos de los funcionarios de todos los niveles para declarar en un momento dado, que en el caso de San Luis Potosí, la Alerta de Violencia de Género no hace sino confirmar la persistente cultura del machismo en el marco del sistema autoritario que se pretende eternizar.

A continuación un breve texto del inolvidable Eduardo Galeano: Si Eva hubiera escrito el Génesis, ¿cómo sería la primera noche de amor del género humano? Eva hubiera empezado por aclarar que ella no nació de ninguna costilla, ni conoció a ninguna serpiente, ni ofreció manzanas a nadie, y que Dios nunca le dijo que pariría con dolor y tu marido te dominará. Que todas esas historias son puras mentiras que Adán contó a la prensa.

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