David Brooks, corresponsal 

Nueva York. Donald Trump está intentando suprimir la publicación de un libro que ofrece una imagen de una presidencia disfuncional y caótica y que ha sacudido a la Casa Blanca aún antes de salir a la venta, mientras que ofrece regalos al sector petrolero, procede con la desregulación del sector privado e intensifica el conflicto con Pakistán.

Esta mañana, un abogado de Trump envío cartas al autor y al director de la editorial del libro Fire and Fury: Inside the Trump White House, solicitando “cesar y desistir” de publicar el libro y/o fragmentos y exigiendo una disculpa por las afirmaciones “falsas” contra el presidente bajo amenaza de demandarlos y solicitar daños monetarios.

En respuesta, la editorial, Henry Holt & Co., y el autor, Michael Wolff, adelantaron la publicación del libro para este mismo viernes. “Lo pueden comprar (y leer) mañana. Gracias, Sr. Presidente”, tuiteó Wolff (el libro ya ocupa el primer lugar en Amazon).

Extractos del libro ya fueron difundidos y han ocupado las primeras planas (primero por The Guardian) lo cual ha provocado la ira de Trump.

El libro, que estaba programado salir a la venta la próxima semana, cita extensamente al ex jefe de estrategia política y asesor íntimo de Trump, Steve Bannon, quien calificó como “traición” la reunión del hijo de Trump y su yerno Jared Kushner con rusos durante la campaña en 2016, sugirió que seguramente estos rusos se vieron también con el entonces candidato y pronostica que Donald junior y Kushner serán acusados por lavado de dinero y otros delitos al concluir la investigación federal sobre la posible colusión rusa con la campaña de Trump.

En respuesta, el miércoles Trump denunció en una declaración a su viejo asesor y afirmó que “nunca tuvo nada que ver conmigo o mi presidencia” y que “ha perdido la razón”. Este jueves se envío la demanda para frenar la publicación del libro que la Casa Blanca acusa de estar repleto de “falsedades” y “engaños”. El abogado que Trump contrató para este caso es Charles Arder, prominente en casos de líbelo, que hasta recientemente representaba al productor de cine Harvey Weinstein, quien cayó del poder cuando decenas de mujeres lo denunciaron por décadas de abuso sexual.

Algunos fragmentos del libro ofrecen un vistazo entre una telenovela de segunda cruzada con una versión de secundaria de Juego de Tronos, con un presidente patético y su corte una peor. Entre algunos de otros puntos -más allá de lo de Bannon- que se han divulgado:

El presidente fue calificado de “idiota”, “tonto de mierda” y “un imbécil de la chingada” por algunos de sus principales asesores y funcionarios y hasta algunos amigos cercanos. Cita a un amigo multimillonario del presidente declarando que Trump “no solo está loco, es estúpido”.

Bannon y la hija de Trump, Ivanka, y su esposo Kushner constantemente intercambiaban insultos en reuniones con el presidente.

Ivanka deseaba ser la primera mujer presidente del país; Bannon también pensaba ser presidente.

Melania Trump “estaba llorando -y no eran lágrimas de felicidad” ante el triunfo el día de las elecciones.

Trump duerme solo en una recámara separada, y ordenó que nadie tocara su cepillo dental (parte de su paranoia de que será envenenado).

Trump no tenía idea de que ganaría la elección y no mostró ningún interés en prepararse para ser presidente. Wolff escribe que “Trump no leía… si algo estaba impreso era igual a que no existiera. Algunos creían que en la práctica él no era más que un semialfabeto… No sólo no leía, no escuchaba”.

En su artículo en el Hollywood Reporter esta semana, Wolff afirmó que después de entrevistar y observar al equipo de Trump a lo largo de casi un año, es que “todos -el 100 por ciento- llegaron a creer que él [Trump] era incapaz de funcionar en su chamba”.

Wolff, periodista veterano que ha escrito para varias revistas, periódicos y una biografía de Rupert Murdoch, señala que sus fuentes incluyeron no sólo a Bannon, sino al propio presidente y la mayoría de su personal de alto rango.

Una amplia gama de Washington está siguiendo este nuevo episodio que sólo ha nutrido la sospecha de que hay problemas mentales en la Casa Blanca. De hecho, la misma vocera, Sarah Sanders, hoy tuvo que responder a esa cada vez más amplia sensación al afirmar que las preguntas sobre la salud mental del presidente “son vergonzosas” y “ridículas”.

“Esto no es normal. Una república bananera estaría avergonzada”, tuiteó el columnista Nicholas Kristof del New York Times ante la respuesta al libro por la Casa Blanca.

Avances

Mientras tanto, en otros frentes, el gobierno de Trump suspendió hoy casi toda la asistencia de seguridad a Pakistán por lo que afirmó es su falta de actuar más contra agrupaciones “terroristas”. El monto congelado podrían ser más de mil millones, aunque no se precisó la cifra. Washington ha otorgado más de 30 mil millones a Pakistán en los últimos 15 años.

En el frente interno, ante el abierto júbilo de empresarios de empresas energéticas, el gobierno de Trump anunció que permitirá la perforación petrolera en casi todas las aguas territoriales de Estados Unidos, otorgando acceso a millones de hectáreas antes protegidas en las costas de California, el Ártico y parte de la costa del Atlántico. La decisión anula la prohibición sobre estas actividades impuesta durante el gobierno de Barack Obama, y con ello parte clave de su legado ambiental.

Aparentemente, la salud mental presidencial aún no preocupa a Wall Street, y ante la continuación de la desregulación del sector privado, la reducción de impuestos sobre empresas y mega-ricos y regalos como la apertura de territorios marítimos para el sector petrolero, la Bolsa sigue registrando su satisfacción, con el índice Dow Jones superando los 25 mil puntos por primera vez en su historia de 132 años.

Aguafiestas

Para acabar, el procurador general, Jeff Sessions, revirtió la política implementada durante el gobierno anterior de no intervención en asuntos de comercio de mariguana en estados que han legalizado la cannabis. En un memorando difundido hoy, afirmó que el gobierno federal tiene que actuar bajo la determinación del Congreso de que “la mariguana es una droga peligrosa y que la actividad de mariguana es un delito serio”.

Con ello, se detonó confusión sobre las implicaciones para el futuro del mercado multimillonario de mariguana en estados como California, Colorado y seis estados más donde la venta y consumo individual para fines recreativos ha sido legalizada, o los 29 donde es legal para fines médicos.

Al parecer, el gobierno de Trump desea hasta prohibir uno de los pocos antídotos para aquellos que no aguantan este gobierno.

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