Arturo Huerta González
El secretario de Economía el 11 de marzo de 2026 dijo que “todo el comercio que vamos a vivir a partir de ahora va a estar organizado en función de dónde hiciste el producto, no necesariamente de su precio. El modelo, desde antes de los 90 hasta ahora, era comprar al que produzca más barato sin importar quién fuera, eso está cambiando”. De hecho, es lo que los gobiernos desde los años noventa hasta el actual han venido haciendo. Han recurrido a las importaciones de granos básicos cuyo precio es bajo tanto por la mayor productividad en EU, como por el dólar barato con el cual se ha venido trabajando en México para contribuir así a bajar la inflación. Ello ha actuado en detrimento de los productores nacionales, debido a que son incapaces de competir con las importaciones, debido a que trabajan con costos mayores, por lo que han visto incrementados sus problemas financieros, sus niveles de endeudamiento e insolvencia, lo cual disminuye sus ingresos, su inversión y la producción nacional, por lo que aumenta la participación de las importaciones de granos básico en el consumo nacional.
Las importaciones de granos básicos actúan a favor de los productores y trabajadores de EU, en detrimento de los nacionales, los que se descapitalizan, se sobre endeudan. Ello les reduce su capacidad de inversión, por lo que no aumentan la productividad para competir frente a importaciones, por lo que la economía continúa dependiendo de importaciones para satisfacer el consumo, por lo que se cae en un círculo vicioso de depender de la entrada de capitales para mantener el dólar barato y el financiamiento de las importaciones, lo que nos coloca en un contexto de alta vulnerabilidad en torno a la capacidad de endeudamiento del país.
Le sale muy caro al país bajar la inflación con importaciones de granos básicos baratas, debido a que se tiene que establecer altas tasas de interés y austeridad fiscal para atraer capitales, por lo que se ha dejado de tener política económica a favor del crecimiento productivo y del empleo y de ahí el contexto de estancamiento de la economía nacional y de los altos niveles de endeudamiento y subempleo y pobreza.
El crecimiento de importaciones baratas de granos básicos actúa contra el ingreso de los productores del campo, como de sus familias, reduciendo ello su poder adquisitivo, lo que contrae demanda, el mercado interno y la actividad económica nacional, como la generación de empleo. Los bajos precios de los granos básicos importados al desplazar a los productores nacionales, éstos no tienen capacidad de cubrir el pago de su deuda, por lo que dejan de ser sujetos de crédito y se afectará la estabilidad bancaria.
Por lo tanto, debe ser consecuente el secretario de Economía y dejar de seguir promoviendo las importaciones baratas de granos básicos, dados los efectos negativos que ello está aconteciendo, por lo que debe priorizar la producción nacional, aunque esta resulta más cara y al impulsar la producción, se incrementará la productividad, bajarán los costos y los precios.
Para proteger a los productores nacionales y avanzar en la autosuficiencia alimentaria y mejorar el ingreso de los productores agrícolas para que puedan cubrir sus deudas e incrementar la inversión, se requiere sacar los granos básicos del T MEC, para que se demande la producción nacional y se reduzca nuestra dependencia alimentaria, como para reducir el déficit de comercio exterior que originan tales importaciones.
El secretario de Economía también señaló que “el gobierno federal ha modificado más de 770 fracciones arancelarias con el objetivo de proteger a los productores nacionales frente a importaciones que, dijo, ingresaban al país a precios irrisorios”. Por lo tanto, si no saca a los granos básicos del T MEC, debe ser consecuente con sus declaraciones y debe establecer aranceles a las importaciones de tales productos para proteger a los productores nacionales. Ello beneficiaría a la producción nacional y los productores tendrían ingreso para incrementar la inversión y avanzar en la autosuficiencia de granos básicos.
La guerra de EU e Israel contra Irán, deriva no solo en incremento de precios del petróleo y del gas, que afectará a México, sino también aumenta el precio de los fertilizantes y ocasionará escasez de alimentos a nivel mundial y de ahí la urgencia de que México avance en el autoabasto de granos básicos, de gasolina y gas, y no siga dependiendo de las importaciones, las cuales serán más caras.
El gobierno mexicano, además de sacar los granos básicos del T MEC y/o colocar aranceles a las importaciones de éstos, debe dejar de lado las altas tasas de interés, los recortes presupuestales, así como por la apreciación del tipo de cambio que abarata importaciones, todo lo cual actúa contra la inversión para la producción de dichos bienes. Se requiere de créditos baratos, subsidios a los productores, centros de abasto, acopio y distribución que eliminen intermediarios, así como mayor inversión pública en infraestructura que aumente las tierras de riego y se establezcan precios justos que permitan la inversión y reproducción para avanzar en la autosuficiencia alimentaria y reducir importaciones. Al aumentar la producción nacional, igual acontecería con el empleo, lo que permitiría condiciones de crecimiento más endógeno y menos presiones sobre la balanza de comercio exterior y menos dependencia de la entrada de capitales. Se incrementaría el ingreso de los productores y trabajadores del campo, lo que dinamizaría el mercado interno y reduciríamos nuestra dependencia alimentaria y de la entrada de capitales. El problema es que el secretario de Economía no actúa a favor de los productores nacionales, no pasa por su cabeza sacar los granos básicos del T MEC, ni tampoco establecerá aranceles a las importaciones de estos bienes, pues no quiere enfrentar al gobierno de EU, sino se ha subordinado a los dictámenes emanados por dicho gobierno, por lo que los productores nacionales de granos básicos seguirán padeciendo los problemas antes señalados. Tampoco se avizora que vayan a cumplirse las demandas de los productores agrícolas para mejorar su situación financiera y su capacidad de inversión y producción para alcanzar la autosuficiencia alimentaria de tales productos.
ahuerta@unam.mx
Profesor del Posgrado de la Facultad de Economía de la UNAM desde 1975





