Emilio Payán
Las imágenes de Sebastián Fund (Argentina, 1985) nacen de una experiencia marcada por el desplazamiento. Hijo de artistas en el exilio, creció entre laboratorios fotográficos, escenarios teatrales y ciudades sucesivas. Desde muy temprano comprendió que aquello que se aleja no desaparece: cambia de forma. Su padre fotografiaba cuerpos y ruinas; su madre convertía el escenario en un lugar donde el silencio encontraba una voz. Entre esas dos formas de mirar desarrolló un lenguaje propio en el grabado y el heliograbado, oficios donde la materia conserva rastros que el tiempo no termina de borrar, persisten como las dos patrias que lo acompañan.
Sentado en el histórico Café City London de Buenos Aires, recuerda su vida como una sucesión de lugares atravesados por distintas luces: las ciudades donde vivieron, los senderos húmedos de Tepoztlán, los teatros de Xalapa y las fábricas abandonadas que hoy transforma en escenarios para sus acciones performáticas.
Su vocación surgió entre árboles, cuadernos y largas horas de observación. Durante un tiempo creyó que estudiaría biología, atraído por los misterios del mundo natural. Sin embargo, sus manos ya obedecían a otro lenguaje. En la Facultad de Artes de la Universidad Veracruzana encontró el oficio que lo acompañaría. Aprendió observando, imprimiendo, limpiando herramientas y acompañando a quienes llevaban años dialogando con la tinta y el papel. Comprendió que toda imagen surge también de la paciencia y la humildad.
La xilografía y el gran formato le ofrecieron una primera geografía. Allí descubrió que el cuerpo, la materia y el tiempo pueden encontrarse en una misma superficie. Desde entonces, muchas de sus obras comienzan con una mancha, un accidente mínimo o una señal. Poco a poco aparecen figuras, máscaras y sombras difíciles de nombrar, como si aguardaran el momento de hacerse visibles.
Para Fund, el arte no consiste en fabricar belleza, sino en resguardar una intensidad interior, una fuerza silenciosa capaz de atravesar la técnica y trascenderla. Ha explorado distintos lenguajes gráficos, convencido de que todos nacen de una misma pregunta. Sus imágenes no describen lugares precisos; sugieren estados de percepción donde algo emerge y permanece oculto, habitan una zona suspendida entre la vigilia y el sueño. Quizá por eso transmiten la extraña sensación de contemplar algo que nunca terminó de ocurrir.
A lo largo de más de dos décadas de trabajo, ha mantenido una relación rigurosa con los materiales y los procesos lentos. Nunca le ha interesado la perfección formal tanto como la posibilidad de alcanzar una verdad propia. Para Fund, el grabado no es únicamente una disciplina artística: es una manera de pensar, de resistir la velocidad del tiempo y permanecer atento a las transformaciones de la materia. Nada le resulta más ajeno que repetirse a sí mismo. Cada obra nace de la incertidumbre y de la necesidad de acercarse a aquello que todavía desconoce.
Su trayectoria ha sido reconocida dentro y fuera de México. Formó parte del Sistema Nacional de Creadores y ha participado en numerosas bienales y exposiciones individuales. Recientemente integró la muestra De bestias, máscaras y selvas, presentada en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Politécnica de Valencia, España, bajo la curaduría de Juan Bautista Peiró y Antonio Alcaraz. La exposición reunió a destacados artistas vinculados con la gráfica mexicana contemporánea.
Hoy entiende que la libertad creativa no consiste en alejarse del mundo, sino en conservar una voz propia. Por eso imagina un taller en el bosque de niebla de Veracruz, junto a un río: un refugio concebido para albergar no sólo prensas y papeles, sino también el trabajo, encuentros y residencias artísticas. Más que un estudio sería una continuación de su obra, un espacio para seguir investigando lejos de la velocidad del mercado y cerca del rumor de la naturaleza.
Allí el tiempo recupera otra medida. No busca respuestas definitivas, sino permanecer abierto. Algunas imágenes, como ciertos sueños, acompañan una vida entera sin terminar nunca de revelar su sentido.





